El diario estadounidense The Wall Street Journal publica este viernes 6 de mayo una información, sin duda alguna, de alto impacto periodístico: dos altos ejecutivos de Televisa, Alfonso de Angoitia y Salvi Foch, han sido acusados por un presunto fraude por mil millones de dólares. Si el lector esperaba una investigación exhaustiva, con documentos que dieran sustento a un señalamiento de tal magnitud contra la cadena de televisión más importante de México, puede esperar sentado.
La base de esta llamativa historia es una carta anónima que se hizo llegar, vía correo electrónico, a la mesa de redacción del mencionado diario, a la cadena Univisión, donde Televisa tiene participación accionaria, así como al Departamento de Estado de EU. En ella se refiere que el dinero “habría” llegado en efectivo y en valijas al Estadio Azteca, administrado por la televisora, y después registrado como ingresos por cobro por eventos especiales celebrados en el recinto deportivo. Se menciona que el reporte fue pagado por media docena de gobiernos estatales de México, el gobierno federal, así como los partidos políticos para infomerciales.
El rotativo reconoce que la carta presenta errores ortográficos y gramaticales, pero proporciona datos personales de los acusados. Indica también que el bufete de abogados Wachtell, Lipton, Rosen & Katz, con sede en Nueva York, lleva a cabo una investigación al respecto de los hechos denunciados, pero hasta el momento las acusaciones han demostrado ser ficticias y sin fundamento. Y señala que el Departamento de Estado de EU ha declinado hacer declaraciones al respecto.
Si a pesar de las serias deficiencias deontológicas que el propio diario The Wall Street Journal admite, decide publicarla, queda en evidencia que su interés no es presentar a sus lectores una investigación periodística, sino lanzar un misil en contra de otro medio de comunicación. Las razones de ello, sólo el rotativo las puede aclarar.
Motivados por su animadversión contra Televisa, medios mexicanos que suelen practicar a menudo el periodismo de consigna, como Proceso, Aristegui Noticias y Sin Embargo, han reproducido sin chistar la especie difundida por The Wall Street Journal y son particularmente enfáticos en señalar que la información es consignada por un medio extranjero, como una garantía de credibilidad absoluta, cuando ha quedado claro, al menos en este caso, que el periodismo de consigna no tiene fronteras.
Como es habitual, sus seguidores en las redes sociales no han escatimado en tuits y likes, pues a fin de cuentas, eso es lo más importante para Proceso, Aristegui Noticias y Sin Embargo, cuando se trata de propalar consignas y proclamas contra los enemigos de sus causas y Televisa es uno de ellos. Mientras ese objetivo se cumpla, el rigor periodístico es lo de menos.
