Es cierto: con apenas 4.8 por ciento de los electores de la delegación Cuauhtémoc Morena frenó ayer el Corredor Cultural Chapultepec, con el cual esa zona dejaría de ser un muladar. Pero así es la democracia. Y a quien no le guste, que no se lo coma.
La lección va más allá de que Morena impidió con su movilización por el NO un megaparque con transporte confinado por carriles centrales y que avenida Chapultepec tuviera banquetas anchas, ciclopista y los peatones mayores espacios, tiendas, cafés, terrazas y kioscos.
La iniciativa privada pondría los mil millones que costaría la obra, el GDF 387 millones del mantenimiento y los capitalinos verían la hoy derruida avenida Chapultepec convertida en un corredor turístico con movilidad peatonal, ciclista y vial.
Pero el aviso aquí es que es el partido del NO a Todo el que más obtiene provecho de la democracia: una paradoja porque la idea de gobierno que tiene su dirigente nacional, AMLO, busca cancelar la vía democrática con cambios a la Constitución decididos a mano alzada en el Zócalo, al estilo bolivariano.
Mientras al grueso de la ciudadanía le vale sorbete la participación en votaciones que la afectan, Morena construye su llegada a la Presidencia a través de las urnas, socavando antes el sistema de partidos, exprimiendo, sin embargo, las reglas del Estado de Derecho.
Así sucedió en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, donde la desidia ciudadana y la abstención electoral permitieron la toma del poder de los populismos en votaciones democráticas, para lamentar ahora que les hayan cambiado las leyes para que detenten el poder de por vida.
Sólo 22 mil 370 de los 454 mil 771 electores de la Cuauhtémoc participaron en la consulta sobre el SÍ o el NO al Corredor Chapultepec: 14 mil 201 votaron por el NO y siete mil 843 por el SÍ. Se impuso Morena por una razón sencilla: fue el partido al que le interesó concientizar y movilizar.
¿A qué otras obras que benefician a muchos se opone Morena con unos pocos?
—Al túnel de dos niveles en Río Mixcoac, que permitirá flujos peatonales directos, en lugar de rodear la glorieta; ampliación de banqueta a 4 mil 598 metros cuadrados y reducción del radio de giro para que los automovilistas bajen la velocidad y los peatones tengan más tiempo para atravesar la calle.
—Al nuevo aeropuerto, que generará 160 mil empleos y moverá 120 millones de pasajeros, incluirá una universidad de aeronáutica y aviación y edificios de viviendas, hospitales, escuelas, centros deportivos y comercios para quienes laboren en sus instalaciones.
Obras modernas en beneficio de las mayorías que, sin embargo, meten la cabeza bajo el ala ante los caprichos…
Este artículo fue publicado en La Razón el 07 de Diciembre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página
