La más alta distinción del Estado mexicano, otorgada ayer post mortem a Gonzalo Rivas, es uno de los homenajes más grandes de la historia a nuestros héroes anónimos, a los hombres sin historia que en el imaginario popular siempre fueron personajes de leyenda como El Pípila y su losa heroica.
Porque, por primera ocasión desde su instauración, en 1954, la medalla Belisario Domínguez fue entregada a un ciudadano de a pie que no pertenece a la clase política, a ningún grupo empresarial, a las élites académicas o los corrillos culturales.
Clitia Cámara, la madre, recibió ayer la medalla Belisario Domínguez en el nombre de su hijo, un hombre común que era empleado de una gasolinera y el 12 de diciembre de 2011 sufrió quemaduras que le causaron la muerte, tras intentar apagar un incendio provocado por normalistas de Ayotzinapa.
Muy bien, ya premiaron a Gonzalo Rivas, hecho que marca un hito en nuestra cosa pública. Pero no olvidemos que todavía falta que se le haga justicia, pues permanecen libres los manifestantes que provocaron el incendio que le causó la muerte.
Rememoremos cómo perdió la vida el héroe de la gasolinera:
—Los estudiantes realizaron ese día una de sus acostumbradas manifestaciones, en la que robaron tráileres y autobuses.
—Los manifestantes se enfrentaron a la policía y la reyerta ocasionó un incendio en una bomba. Gonzalo Rivas corrió y cerró las válvulas de los ductos de alimentación, con lo cual evitó que volara por los aires la gasolinera.
—Luego, Gonzalo Rivas fue a apagar una bomba y un recipiente con combustible estalló.
—Tres semanas después murió en un hospital del IMSS.
—Su acción cumplió a pie juntillas la principal exigencia del Senado para otorgar la Belisario Domínguez: “Reconocer un acto de virtud en grado eminente, como servidor de nuestra patria”.
Ahora que los políticos, legisladores y la sociedad civil cumplieron con reconocer al más alto nivel constitucional el valor de Gonzalo Rivas, habrá que saber si los organismos de procuración de justicia realizan su tarea de encontrar a los culpables de su muerte.
Pero ¿están investigando?, ¿los van a apresar?, ¿los van a llevar ante la justicia? La verdad es que eso estaría por verse ante la presión en contra que ejercen las organizaciones que apoyan a los normalistas y que, dolosamente, intentaron frenar la distinción a Gonzalo Rivas.
Ayer mismo, durante el acto de entrega de la presea a la madre de Gonzalo Rivas, la senadora de Morena Layda Sansores dijo que con la premiación al héroe de la gasolinera “le echaron sal a la herida de Ayotzinapa”.
Olvidan que hay 130 detenidos por la desaparición de los normalistas.
Y por la muerte de Gonzalo Rivas…
Ninguno.
