Zepeda: cara fresca con olor a naftalina

Deja mal sabor de boca que Juan Zepeda, surgido en la elección del Edomex como rostro fresco de la política, por abrirse paso con pocos recursos, casi sólo con su cercanía genuina a la gente… tres semanas después aparezca como un político clásico, convenenciero, acomodaticio.


Con un millón de votos y su tercer lugar, luego de que su candidatura era vista como meramente simbólica, Zepeda surgió como candidato natural a presidir el PRD para hacer que éste vuelva a sus fuentes de izquierda moderna, gracias, justamente, al rostro fresco de Zepeda. Sin embargo, Zepeda dijo que:


—“Sólo voy a tratar de fortalecer, desde mi trinchera en el PRD, sin aspirar a un cargo como la dirección del partido o una candidatura a la presidencia”.


Pero una semana después, tras el anuncio de un frente amplio opositor del PRD y el PAN, se mostró otro Zepeda:


—“Una vez que se abrió el espectro con el documento que aprobó el frente amplio, buscaré competir por la presidencia de México”.


¿Por qué cambió de idea el “rostro fresco”? Porque en realidad no es tan “fresco”: Zepeda es una pieza de Héctor Bautista, cacique político de Neza y jefe de la tribu perredista Alternativa Democrática Nacional (ADN).


Así que, con el “destape”, Zepeda tendrá la posibilidad de recorrer todo el país y presionar al PRD, al frente amplio o a quien sea o a quien se deje, para después “bajarse” de sus aspiraciones presidenciales a cambio de escaños en el Senado o la misma dirigencia del PRD, pero desde una posición de fuerza.


Es decir, Zepeda escogió transitar la hoja de ruta clásica de la política doméstica y, más en específico, las prácticas sectarias que han hundido al PRD y lo han llevado al extremo de perder 36 por ciento de militantes: un total de un millón 566 mil 114, a un promedio de mil 740 cada día.


Esa caída se acentuó en las pasadas elecciones intermedias, cuando su votación se redujo en 300 mil sufragios respecto a la elección de 2013, pues de 12.20 por ciento pasó a 10.83 con 56 curules en la Cámara de Diputados.


Más todavía: en nueve años, la izquierda perdió 38 diputaciones y casi ocho por ciento de representación. No es de extrañar entonces que en julio de 2014 tuviera cuatro millones 437 mil 893 miembros, y hoy dos millones 871 mil 779.


En ese desastre, Zepeda oxigenó al partido en la campaña del Edomex, moviéndose y creciendo con su propio talento, con capacidad para debatir en televisión… tanto que AMLO tuvo que pedirle de favor que declinase en favor de su candidata.


Pero bastaron tres semanas para que sea… un político más.



Este artículo fue publicado en La Razón el 28 de junio de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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