Dios, patria y… trabajo
La mujer siempre ha trabajado, pero es en el siglo XIX, durante la Revolución Industrial, cuando su papel como productora de bienes y servicios tomó relevancia. Desde entonces, la mujer dejaría su hogar y se incorporaría a la actividad laboral en fábricas. Esta tendencia se fortaleció durante la Primera y Segunda guerras mundiales, cuando las mujeres adoptaron el rol que sus maridos desempeñaron hasta antes de partir al campo de batalla. Es precisamente durante ese periodo cuando las mujeres comenzaron a instruirse como profesionistas. Al paso de los años, la mujer ha ganado terreno tanto en lo laboral como en el ámbito del conocimiento, pero aún hay millones de mujeres a las que les es negado su derecho a la educación y todavía existe una brecha salarial entre hombres y mujeres: ellas, por supuesto, ganan menos aunque desempeñen el mismo trabajo.
Sufragio efectivo, no simulación
El derecho de la mujer a votar y ser votada es materia pendiente. Los primeros países en otorgar este derecho a las mujeres fueron Nueva Zelanda, en 1893, y Australia en 1902. En América Latina, la batuta la llevó Ecuador. Matilde Hidalgo Prócel fue la primera mujer latinoamericana en sufragar, esto fue un 9 de junio de 1924. A Ecuador le siguieron Brasil y Uruguay, que en la siguiente década avalaron el voto femenino. En México, este derecho cumplió 56 años, pero la clase política siempre encuentra grietas en la ley para obstruir el ejercicio político de las mujeres (el caso de las llamadas diputadas “juanitas” es el más reciente). A pesar de los avances registrados en la materia, aún existen países donde las mujeres no pueden votar, y mucho menos ser votadas, como sucede en Arabia Saudita.
Hilos de libertad
Una de las prendas más reveladoras del cuerpo femenino es, sin duda, el bikini, que apareció por primera vez en Francia, en 1946. El modisto francés, Louis Reard, se inspiró en las pruebas nucleares que Estados Unidos realizó en el atolón Bikini para nombrar a su creación. Las pruebas fueron reseñadas por la prensa de todo el mundo, por lo que la palabra “bikini” se popularizó.
En aquella época, la prenda fue considerada como provocativa; muchas mujeres la catalogaron de indecente. El propio Louis Reard tuvo dificultades cuando quiso presentar la prenda, ninguna modelo quería portarlo, sólo se atrevió Micheline Bernardi, una bailarina de cabaret.
35 centímetros conquistados
Quince centímetros hicieron la diferencia entre la falda y la minifalda, en 1965. La creadora de la osada prenda que deja al descubierto los muslos femeninos es la diseñadora de modas Mary Quant, quien aseguró que “en esos años las mujeres querían ser libres”.
Durante los años 60, en plena revolución sexual, la falda de entre 35 y 45 centímetros de largo se convirtió en bandera de rebeldía, y a la postre en un símbolo de la época. Iconos de la moda como la modelo británica Twiggy la adoptaron y popularizaron, aunque al paso de los años aún causa controversias. Basta recordar que hace más de un año, en agosto de 2008, el presbítero mexicano Sergio Román publicó en el semanario católico Desde la fe que las mujeres no deberían usar minifaldas o escotes a fin de evitar el acoso sexual.
Píldoras y rebeldía
Aunque fueron los científicos Russel Marker, Gregory Pincus y Carl Djerassi quienes crearon la píldora anticonceptiva, ésta tiene un vínculo simbólico más estrecho con la enfermera y feminista Margaret Sanger.
Ella estaba convencida de que con un método de planificación familiar los individuos alcanzarían una mejor calidad de vida. Con esta idea, fundó la revista Women Rebel, publicación que difundía información contraceptiva. También creó la primera clínica de planificación familiar en 1917, y en 1942 consolidó la Federación de Paternidad Planeada, llamada posteriormente Federación de Planificación Familiar. Para entonces, ya se había reunido con el químico Pincus para incentivar el desarrollo de la píldora anticonceptiva. La idea se materializó en los años 50, y alcanzó popularidad en los, 60 a pesar de la condena moral que suscitó.
Los derechos en el papel
La formalización de los derechos humanos se remonta a 1945 y 1948, cuando aparecieron La Carta de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, respectivamente. Sin embargo, fue en 1967 cuando se elaboró un documento que habla exclusivamente de los derechos de la mujer: la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. Más de una década después, la Asamblea General de la ONU aprobó la Carta Internacional de los Derechos de las Mujeres.