A un mes del multihomicidio en la colonia Narvarte, donde perdieron la vida el fotoperiodista Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, se dijo víctima de un linchamiento público que, desde su punto de vista, ofende no sólo a su persona sino a los ocho millones de veracruzanos a los que representa.

“Ni lo hice ni lo mandé hacer, ni tengo nada que ver, como en ningún otro caso, con los lamentables incidentes que han privado de la vida a trabajadores de los medios de comunicación”, sostuvo el mandatario estatal en conferencia de prensa desde Xalapa.
Tras conocer de la detención de un ex elemento de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, como otro de los presuntos implicados en el crimen múltiple, Duarte de Ochoa aseguró que poco a poco los hechos van esclareciéndose y va saliendo la verdad a la luz pública. Por ello, consideró que antes de emitir cualquier señalamiento, hacer campañas, y sentenciar una culpabilidad, hay que esperar el curso de las investigaciones.
“Algunos reconocidos escritores e intelectuales participaron en este esquema de señalamiento de mi persona. Si yo fuera Javier Duarte, un ciudadano más, no tendría mayor relevancia porque yo en mi conciencia estoy claro que no tengo absolutamente nada que ver con el caso”, subrayó el gobernador veracruzano.
Asimismo, refrendó su disposición para colaborar y coordinarse con las autoridades de la Ciudad de México para el esclarecimiento del caso, sin embargo, dijo que queda poco por hacer por parte del gobierno del estado debido a que ha entregado toda la información que la ha solicitado la PGJDF. Prueba de ello, apuntó, es que declaró como testigo, siendo el primer gobernador que acude a rendir una declaración ministerial ante una autoridad de una administración local. “Lo hice porque tengo la conciencia limpia, porque no tengo nada que ocultar”, concluyó Duarte.
