¿Quién castiga las mentiras de Sheinbaum? Diez ejemplos que merecen sanción

Por medio de los llamados “lineamientos” para los derechos de las audiencias, el gobierno de Sheinbaum impulsa que los medios de comunicación puedan ser castigados si incurren en ofrecer información “incorrecta”.

Si no hay suficiente “objetividad”, si no hay el adecuado “equilibrio”, si no se aclara cuándo se informa y cuándo se opina. Todo, supuestamente a juicio de las audiencias que podrán quejarse y pedir que el medio corrija.

En caso de que el medio no dé plena satisfacción al quejoso y previa evaluación del propio gobierno federal mediante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, que como todos saben depende directamente del Poder Ejecutivo, el medio podrá recibir severos castigos pecuniarios.

La presidenta y sus afines se quejan todos los días de que los medios mienten. Pero ella, sus gobernadores, alcaldes y legisladores, así como funcionarios de todos los rangos hacen declaraciones falsas, engañosas y hasta difamatorias sin rendir cuentas a nadie.

¿Ante quién podemos pedir los ciudadanos que se castigue a la presidenta por mentir, engañar, falsear, manipular y hacer propaganda en lugar de informar?

Por ejemplo, ha mentido al decir:

1.- Que no le gusta codearse con los de arriba, y que por eso no fue al Estadio Azteca, en la inauguración del Mundial 2026, pero se la vio feliz, feliz en Nueva  York, codeándose con Trump, Melania, los reyes de España y los campeones del Mundial.

2.- Que “regaló” su boleto para la inauguración del Mundial, pero su lugar asignado, junto al presidente de la FIFA, permaneció vacío. En realidad, fue una manipulación demagógica y la joven ganadora obtuvo un asiento por el cual se pagó. 

3.- Que no hay ni habrá censura, que el pueblo regulará a los medios pero exhibe a los medios de comunicación en su detector de mentiras, en infodemia y en sus comentarios. Ordena que se armen campañas de ataques digitales masivas en contra de sus adversarios políticos. 

4.- Que bajan los homicidios y la percepción de inseguridad, pero las cifras están manipuladas, puesto que al tiempo que bajan homicidios suben accidentes mortales y desapariciones. Además, la percepción está medida por el INEGI, que dejó de ser independiente y ahora es controlado por la 4T.

5.- Que ella recibe a “muchas” madres buscadoras pero que no lo hace público porque no quiere promoverse. Pero qué tal se promueve al recibir artistas como BTS, al pato Merlín, al organizar sus reality shows, sus concursos y otras cosas.

6.- Que el país no está dominado por los grupos delictivos que corrompen autoridades o compran autoridades, que aterrorizan comunidades, que destrozan la economía local por medio de la extorsión y más. Que en México gobierna “el pueblo” y no un grupo autoritario llamado la 4T.

7.- Que su gobierno no encubre a nadie, pero no ha entregado a Rubén Rocha Moya, no investiga a Adán Augusto, la FGR no ha hecho caso de las muchas denuncias presentadas en contra de los hijos de AMLO por diversos motivos.

8.- Que no hay desabasto de medicamentos y que si faltan medicinas, son muy poquitas y que las que faltan, pues son por culpa de uno o más proveedores. Que está “garantizado” que haya más de 80%, y que si los pobladores afectados le demuestran que hay graves fallas, pues ya “se va a arreglar”. Mientras, todo sigue en decadencia.

9.- Que los trenes no se descarrilan, se “salen de la vía”; no hay tragedias, sino “incidentes” o “eventos”. Dice que las víctimas son lo primero, pero les dedica escasos minutos de mención en sus mañaneras, nunca jamás recibe a grupos sociales de ninguna clase y en cambio, a criticar a sus adversarios dedica mucho tiempo. 

10.- Que respeta la democracia, pero no condena que en Nicaragua se hayan cancelado elecciones. A la represión en Cuba y Venezuela la llama “autodeterminación” de los pueblos. Dice que México no interviene en asuntos de otros países, pero eso solo lo aplica en asuntos de dictaduras con las que simpatiza. 

Sheinbaum, amparada en su inmenso poder, miente a diario mientras finge informar. Pretende callar a los medios críticos con el pretexto de defender los derechos de la gente, así como el difunto dictador Hugo Chávez lo hizo con el argumento de proteger a los niños de contenidos nocivos.

Pretende censurar y controlar (ella dice regular) a las redes sociales y reducir el acceso de los jóvenes a estos canales de información. Afirma que gracias a que existe la mañanera el “pueblo” sí está informado, porque si no existiera, lo único que habría serían mentiras, cuando es exactamente al revés.

ofv

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