Etcétera

Lecciones griegas

El fallo popular representa la libertad de los griegos para decidir sobre su destino y el límite del costo que están dispuestos a pagar.

¿Qué habrían dicho los mexicanos en un referéndum como el griego sobre políticas de ajuste y austeridad? Se prefiere descartar la pregunta y tildar de populista. Pero su pertinencia deriva de las implicaciones y lecciones políticas del caso en países como México que, por ejemplo, en 2016 volverá a tener un año de recorte presupuestal sin que el mismo modelo de ortodoxia macroeconómica haya evitado el rápido endeudamiento o el pobre crecimiento en 25 años.

El gobierno griego tiene casi el aval de sus acreedores europeos y al Fondo Monetario Internacional (FMI) para un tercer rescate, no obstante tiene el triunfo del “No” al doloroso programa de ajuste social. La “cumbre” extraordinaria de la UE hoy, seguramente, conjurará su salida del euro. Pero más allá del desenlace de la crisis financiera, ésta puso de manifiesto que la promesa de ajuste fiscal para el bienestar futuro es cada vez menos persuasiva a la hora de aceptar sacrificios presentes en el nivel de vida, destrucción de empleo y pérdida del poder adquisitivo, aun cuando no haya alternativas claras al modelo. La rebelión de las democracias a la determinación de los mercados sobre las soberanías nacionales será uno de los conflictos del siglo XXI.

Los griegos rechazaron los dolorosos remedios para reestructurar su deuda, aun sabiendo que no se solucionaría nada de la penuria y crónica pérdida de prosperidad. Los excesos en sus beneficios sociales y la corrupción hicieron inviable su Estado de bienestar, tanto como el disparado endeudamiento en el euro. Pero la participación de la ciudadanía como actor en la negociación sienta un precedente y desvela la vulnerabilidad de los derechos a la acción de oligarquías irresponsables y mercados irracionales. El fallo popular representa la libertad de los griegos para decidir sobre su destino y el límite del costo que están dispuestos a pagar para mantenerse en la “dorada” Europa.

Su experiencia será emblemática por las implicaciones políticas para muchos otros países sujetos a los mismos procesos de endeudamiento y recetas de sus acreedores. En América Latina y en México se observa con mucho interés el historial de políticas de ajuste y austeridad para pagar sus deudas desde hace dos décadas, con la promesa de que la disciplina fiscal traerá orden, progreso y se traducirá en mejoras en el nivel de vida.

México es reconocido como ejemplar por cumplir con las reformas del FMI y Banco Mundial. En efecto, tiene bajo control la inflación, pero son ineficaces para elevar la productividad y el poder adquisitivo. En el último cuarto de siglo, el salario mínimo perdió 76% de su capacidad de compra, mientras que la productividad cayó 7.6 %, y ello explica —según Videgaray— las pobres tasas de crecimiento. Y, peor aún, tampoco ha evitado que la deuda crezca rápidamente, más de 18% sólo en el último año.

La unión monetaria ha sido costosa para Grecia por el precio de la convergencia con socios más competitivos. Desde 2010 aplica políticas de ajuste y austeridad en el sector público, recortes a pensiones y seguridad social, que han desembocado en una crisis humanitaria por el derrumbe de un tercio de su PIB. México tampoco ha logrado que los beneficios del TLC contribuyan a revertir la desigualdad en un país donde cuatro millonarios concentran 9% del PIB y casi la mitad de la población vive en la pobreza.

En efecto, la globalización ha supuesto para muchos países reducir su nivel de vida y aceptar que los mercados sean los que determinen las decisiones sobre el bienestar de sus pueblos, por encima de los Estados nacionales. Hasta ahora las necesidades del modelo económico han barrido con las políticas nacionales y, sobre todo, con la acción de los gobiernos representativos. Pero cuidado, porque tampoco hay alternativa a la democracia, de ahí que este conflicto continúe…


Este artículo fue publicado en Excélsior el 12 de Julio de 2015, agradecemos a José Buendía Hegewisch su autorización para publicarlo en nuestra página

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