Síndrome de inmunodeficiencia política

Hace 11 años el PRD arañó la Presidencia de la República, medio punto porcentual selló su destino. El próximo año el Partido de la Revolución Democrática se convertirá en el cabús de Morena y AMLO, o en la bisagra del PAN.


Coalición en la presidencial a cambio de evitar el destierro de la CDMX a manos de quien López Obrador señale con su dedito.


El PRD padece síndrome de inmunodeficiencia política. Estado patológico en el que su arquitectura institucional no cumple su función de protección y unidad, dejando al organismo social vulnerable a sus luchas intestinas hasta llevarlo a un estado terminal irreversible.


La jugada del senador Miguel Barbosa es una comedia representativa de la realidad que enfrenta lo que queda del PRD.


En mayo de 2015 Barbosa pidió a Miguel Ángel Mancera afiliarse al PRD para ser candidato presidencial. “Hoy la única opción para que el partido compita de manera real en 2018 se llama Miguel Ángel Mancera”. Se llamaba.


Un mes después, en conferencia de prensa, el senador poblano dijo: “Andrés Manuel López Obrador es un soberbio infinito, nadie le va a rogar a AMLO con esa soberbia, el PRD nunca será cabús de nadie”. http://ow.ly/DJyc309u3VQ Para Barbosa la “infinita soberbia” de AMLO, que no tiene ni puede tener fin ni límite por definición, no le impide ni rogarle ni colocar a su partido precisamente de cabús, una rémora de la estructura política unipersonal del tabasqueño.


Ante su manifiesta flexibilidad política, queda la razonable duda sobre su ulterior intención para que Morena lo postule al gobierno de Puebla. Yeidckol Polevnsky, secretaria general de Morena, le guiñó el ojo, correspondió al bandazo del poblano.


Ayer Barbosa Huerta se acordó de que Alejandra Barrales quiso despojarlo de la coordinación senatorial cuando, por causas graves de salud, éste se ausentó. Ya franco y encarrilado, dijo que Barrales quiere tomar impulso para suceder a Mancera en la CDMX. Luego entonces, es una vulgar ambiciosa del poder. Él no.


En uso del mexicano derecho al hueso, Barbosa insiste en permanecer nominal (y en la nómina) en el PRD; busca, dice, evitar que el sol azteca termine de bisagra del PAN. Prefiere, en cambio, ser el promotor moreno de quien ironizó, “con el PRD, ni a la esquina”.


A Miguel Ángel Mancera el barco amarillo, buque insignia de una coalición (polo progresista y ciudadano), escoltado por MC y PT, se le hunde.


Alejandra Barrales mira a Los Chuchos volver por esa estructura que nunca dieron por perdida, renovada o incluyente. Van a apoyar a Silvano Aureoles, y ya candidato, negociar con el PAN, de Ricardo Anaya.


A cambio, negociarán posiciones específicas para curar su padecimiento crónico-degenerativo, el síndrome de inmunodeficiencia, y, de paso, vengarse de AMLO, que, si no gana, ya sabemos a dónde irán él y su unipersonal partido político.



Este artículo fue publicado en La Razón el 2 de marzo de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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