Cuando Andy López Beltrán salió públicamente a denunciar que Estados Unidos le había cancelado la visa, quedó claro que la decisión de Washington no se trataba de un asunto migratorio menor.
Fue el propio hijo del expresidente López Obrador quien convirtió el episodio en un conflicto político al dirigir una carta a Donald Trump y responsabilizar a Marco Rubio y Christopher Landau.
Pero, ¿por qué Estados Unidos decidió cancelar la visa de Andy y por qué hacerlo precisamente ahora? Los acontecimientos posteriores hicieron que la decisión adquiriera especial significado.
Se conoció que, durante el regreso de Andy de su viaje a Japón, en la escala realizada en Atlanta habría sido retenido y conducido al “cuartito”, donde presuntamente fue interrogado por agentes estadounidenses, lo que deja una incógnita sobre la información que pudo haber motivado tal acción.
La pregunta cobra mayor fuerza porque el nombre de Andy volvió a aparecer en el expediente relacionado con la red de huachicol fiscal por la que son procesados integrantes de la familia Farías Laguna.
El abogado de los acusados, Epigmenio Mendieta, afirmó que existen testimonios ministeriales en los que aparecen mencionados tanto Andy López Beltrán como Adán Augusto López Hernández.
Distractores de Palacio
Pero, mientras el nombre de Andy vuelve a aparecer, desde Palacio Nacional se despliega toda una estrategia para cambiar el foco de atención.
Primero, Claudia Sheinbaum colocó nuevamente en el centro de la discusión el caso de Genaro García Luna. Este viernes anunció que México recuperó 5.8 millones de dólares relacionados con la red empresarial vinculada al exsecretario de Seguridad Pública y que esos recursos serán destinados a escuelas de la Montaña de Guerrero.
La recuperación puede ser legítima y relevante, sin embargo, lo políticamente llamativo, es el momento en que el anuncio se convierte en noticia de primera línea.
Después, la presidenta cuestionó las aspiraciones presidenciales de Francisco García Cabeza de Vaca rumbo a 2030 y desde el gobierno, se abrió la discusión sobre su situación jurídica y la posibilidad de que una persona considerada prófuga de la justicia pueda ser candidato.
Así, mientras el apellido López Beltrán vuelve a aparecer alrededor de una investigación de enorme gravedad, la conversación pública se desplaza hacia García Luna, Calderón, Cabeza de Vaca y la sucesión presidencial de 2030.
¿Casualidad? Difícilmente.
La realidad es que la visa no es el problema mayor. El verdadero problema es lo que pudiera estar detrás y ahí, los distractores sirven de poco.
Si Washington solamente tomó una decisión migratoria basada en criterios de seguridad nacional, corresponderá a Andy asumirla y continuar su carrera política. Pero si existen investigaciones que todavía no conocemos, el escenario sería completamente distinto.
La interrogante
Recuperar dinero relacionado con García Luna no borra las preguntas sobre el huachicol fiscal. Atacar a Cabeza de Vaca tampoco responde qué información tiene Estados Unidos sobre Andy. Y convertir la posible candidatura presidencial de un exgobernador o poner sobre la mesa la iniciativa que prohíbe la doble nacionalidad en candidatos, como el nuevo debate nacional, no modifica una investigación que, por sus dimensiones, amenaza con alcanzar a personajes del círculo más cercano al poder.
La estrategia puede consistir en cambiar el tema. Pero cambiar el tema no cambia los hechos. Lo que es un hecho, es que cada vez que intentan cerrar el capítulo Andy, aparece una nueva pregunta.
Primero fue la visa, después, las versiones sobre su retención en Atlanta y ahora su nombre en testimonios relacionados con el huachicol fiscal.
Andy no tiene fuero y eso lo coloca en una posición mucho más vulnerable. A diferencia de otros personajes mencionados, si las investigaciones estadounidenses llegaran a transformarse en acusaciones formales o incluso si alguna autoridad mexicana decidiera abrir una investigación, su margen de protección sería mucho menor.
En ese contexto resulta significativa la reacción de su tío José Ramiro, quien salió a advertir que Estados Unidos “quiere” a Andrés Manuel López Obrador y anticipó que habrá una defensa del pueblo.
La expresión puede ser de simple solidaridad familiar y política o revelar un temor que quizá comienza a instalarse en el lopezobradorismo: que Washington eventualmente pueda alcanzar al propio expresidente.
¿Una advertencia fundada en información concreta o una reacción ante lo que pueda venir? No lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que el apellido López Obrador aparece cada vez con mayor frecuencia y que resulta ingenuo pensar que todo puede resolverse con una conferencia mañanera.
El tema ya no puede desaparecer simplemente cambiando la conversación.
La secuencia de los hechos sugiere una pregunta cada vez más difícil de esquivar:
¿Qué sabe Washington sobre Andy López Beltrán que todavía no sabemos en México?
X: @diaz_manuel


