El Arca de AMLO

La Biblia y otros textos sagrados cuentan que cuando Dios miró que la corrupción y la violencia reinaban decidió limpiar semejante mugrero con un diluvio tal que la especie humana se renovara.


Antes de abrir las compuertas celestiales, la deidad dio trato de excepción al patriarca Noé, un hombre justo que, ante sus ojos, no merecía formar parte de la extinción.


Avisado desde las alturas, Noé construyó una embarcación grande y fuerte para albergar a su círculo cercano y sumar a otras formas de vida para un nuevo comienzo.


Morena es el arca de AMLO. El patriarca político pregona que un diluvio de votos en 2018 pondrá fin a la violencia, a la corrupción. Los malos gobernantes quedarán a la intemperie, lejos de su manto protector. Eso dicen las profecías tabasqueñas, no las bíblicas.


Senadores, diputados, académicos, empresarios, artistas, escritores, políticos de diferentes credos, unos ricos y otros más ricos, se acercan un día sí y otro también al arca de AMLO, se inscriben en la lista de pasajeros del que presumen será el gran bote salvavidas para una nueva clase política mexicana.


A 16 meses de la elección presidencial, nada le ayuda más a López Obrador que la creencia generalizada de que el diluvio democrático es un hecho, por ocurrir pero inevitable.


Sus argumentos se suceden sin descanso; enojo por la corrupción, el desencanto por la economía, la violencia, las redes sociales y la libertad de expresión.


El cumpleaños 88 del PRI mostró al Presidente Peña Nieto como el capitán que quiere evitar el hundimiento del PRItanic. No se rendirán, no cree en el diluvio moreno ni en la rebelión de la granja nacional.


Encuestas de hoy, como hace 12 años, encumbran a López Obrador. Sin embargo, aún faltan tiempo, candidatos, campañas, debates, tropiezos propios y ajenos, saber si la suma de personajes alcanza para hacer realidad ese diluvio de votos tal que los pasajeros del arca morena sean quienes escriban una nueva historia al día siguiente de las elecciones.


Falta saber si la suma de solovinos y los leales a AMLO son realmente diferentes o sólo una escisión de esas que ocurren cíclicamente para preservar a la misma especie política corrupta y arbitraria, esa que todo lo justifica y explica conforme a sus intereses.


Hoy día los historiadores, geólogos y antropólogos no dan por cierto que un diluvio universal haya ocurrido en el Monte Ararat. Sólo la fe lo da por hecho.


Mancera no acelera. La legalidad de las fotomultas del reglamento de tránsito de la CDMX está bajo revisión; mientras tanto, adminículos a hurtadillas en avenidas y calles continuarán sancionando de forma sumaria porque el Jefe de Gobierno asegura que salvan vidas. Algo similar deberían hacer las cámaras de seguridad, que nada inhiben, que no frenan una inseguridad pública creciente y sin control.



Este artículo fue publicado en La Razón el 9 de marzo de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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