Este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para empezar a desmantelar el legado ambiental de su predecesor Barack Obama, quien logró en ocho años consolidar a EU como una de las naciones más comprometidas en atacar el cambio climático.
En compañía de algunos miembros de su gabinete, Trump anunció que la "guerra al carbón" ha terminado, y que cancelará las regulaciones del gobierno federal que "matan empleos".
Sin embargo, el anterior gobierno decidió frenar la extracción de carbón al considerar que las técnicas usadas, en su mayoría afectan, el medio ambiente.
Pero Trump, dejó en claro, una vez más, que su prioridad es devolver a EU la mayor cantidad de empleos posibles sin importar nada ni nadie.
En concreto, el nuevo decreto gira en torno a tres ejes:
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Eliminar las restricciones a la extracción de carbón en suelo federal
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Revisar el llamado Plan de Energía Limpia
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Y ordenar a todas las instituciones públicas que identifiquen todas las “políticas y normas que ejercen de obstáculo para la independencia energética estadounidense”.
El documento de la directriz establece además que las autoridades federales no deberán tener en cuenta el impacto ambiental en sus decisiones. “El objetivo es que Estados Unidos debe convertirse en un país independiente a nivel energético”, dijo Trump a la prensa.
Cabe destacar que las medidas no incluyen de momento la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, alcanzado por Obama en diciembre de 2015.
Con esta orden, se revocarán al menos seis de las medidas adoptadas por la pasada administración contra el cambio climático y dará luz verde a grandes empresas energéticas a explotar los recursos del país norteamericano.
Hay que recordar que era un decreto ya esperado, pues desde su campaña, el republicano hizo público su escepticismo en un tema que tiene a muchos países, principalmente europeos, en ascuas. “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para que las manufacturas estadounidenses no sean competitivas”, tuiteó el magnate en 2012.
Y más tarde ratificó su postura al nombrar a Scott Pruitt, abogado de empresas energéticas, como director de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Un personaje que se pasó muchos años iniciando procesos judiciales contra el mismo organismo que ahora dirige.
Una vez que Trump llegó a la Casa Blanca, moderó un poco su discurso antiambiental pero éste no mejoró, y hoy quedó claro. “El cambio climático es un tema que merece atención. Pero creo que el presidente ha dejado muy claro que no va a promover políticas sobre el cambio climático que pongan la economía estadounidense en riesgo. Es muy simple”, indicó hace unas semanas un funcionario de la Casa Blanca a la cadena de noticias CNN.
Con esta declaración quedó más que claro hacia dónde camina el magnate, que desde hace dos meses asume una de las presidencias más importantes del mundo.
(Con información de El Mundo)
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