Hasta hace poco, Miguel Barbosa convencía hasta a una piedra de que el PRD no debía pensar en ganar elecciones, por ahora, sino en refundarse desde los cimientos. Y que él sería de los arquitectos de la remodelación. Pero prefirió ayudar a ganar a AMLO.
Barbosa no se sonroja por irse con un político al que considera “dogmático” y “arrogante”. Ni debería. Todo es argumentable. Además, a Barbosa no se le puede negar don de gente, buena mano para las relaciones personales: sabe explicar, pues.
Y los comunistas, que son los abuelos de la izquierda de la cual es heredera su nuevo jefe político, la que todavía se niega a revisar la historia (fin de la URSS, caída del Muro de Berlín, fracaso del castrismo…), son magníficos a la hora de desembrollar.
El general Wojciech Jaruzelski hoy defiende el capitalismo, pero en 1981 proclamó el estado de sitio en Polonia para acabar con el movimiento Solidaridad de Lech Walesa. ¿Cómo explica su cambio? Con un refrán: “Sólo las vacas no cambian de opinión”.
Y Mijaíl Gorbachov explica igual la manera en que se le fue de las manos la Perestroika, que impulsó a finales de los ochenta del siglo pasado en la URSS, y que provocó la caída del imperio soviético: “Como decían los antiguos, todo fluye en este mundo y nada se queda igual”.
Así que por explicaciones no parará en sus innúmeras ruedas de prensa y entrevistas, el jefe de una bancada en el Senado que representa al PRD, pero que trabaja para el candidato presidencial… de otro partido. Claro, esa paradoja también es argumentable, con fábulas de Esopo si se quiere.
Pero es difícil de entender que Barbosa diga irse con AMLO para luchar contra el “sistema de partidos”, cuando AMLO es candidato presidencial de un partido por tercera vez desde 2006 y hasta fue Jefe de Gobierno como abanderado de otro partido.
Para más, arguye apoyar a AMLO porque Miguel Mancera no se decide aún a ser candidato presidencial por… un partido. Es decir, si tenemos un defensor acérrimo del “sistema de partidos” ése es Barbosa, quien acepta las muchísimas prerrogativas económicas que le garantiza el… “sistema de partidos”.
Si Barbosa estuviese en contra del establishment habría sido más congruente seguir apoyando a Mancera, pues el Jefe de Gobierno representa para 2018 la opción más novedosa que pueda existir en nuestro sistema electoral actual: candidato ciudadano sin militancia apoyado por un partido.
Sin embargo, en verdad lo que ha hecho es sumarse a quien ya cree ganador y que lo puede ayudar a ser candidato a gobernador de Puebla… por el “sistema de partidos”. Y se vale.
Siempre podrá decir que sólo las vacas no cambian de opinión.
Este artículo fue publicado en La Razón el 2 de marzo de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.
