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Si Morena barre en las elecciones del próximo año no será porque su gobierno haya hecho un gran trabajo, sino porque la oposición se ha autoimpuesto una parálisis bastante parecida a la complicidad.

En el Legislativo se han dado buenas defensas de parte de diputados y senadores de oposición en temas importantes, pero tienen escasa repercusión en la ciudadanía, que no se entera.

Si el Presidente se dedica reiteradamente a responder o descalificar a sus críticos en medios de comunicación, es porque los partidos no están haciendo su trabajo donde resulta efectivo, donde se da la disputa por los votos: abajo.

Los articulistas y columnistas en medios no le pueden hacer el trabajo a la oposición porque no es lo suyo, además de que se llega a un sector restringido de la ciudadanía, que por lo general ya tiene su opción.

Pero los argumentos ahí están, que son la materia prima del trabajo que deberían hacer los partidos y no lo hacen.

En los medios de comunicación se ha documentado el porqué de la caída de la economía a bajo cero, que es responsabilidad exclusiva del gobierno de Morena. Cuáles son sus impactos en la población, la baja de la recaudación en consumo (IVA) e ingresos (ISR) que lleva a recortar recursos al campo, a educación, a infraestructura.

Se han escrito ríos de tinta que prueban la inoperancia del gobierno para abastecer de medicinas, descuidar los hospitales de especialidades, donde los familiares de los enfermos deben comprar hasta los guantes de médicos y enfermeras. Escasean los medicamentos contra el cáncer, la leucemia, no se pueden hacer las tomografías que se hacían hasta hace poco más de un año. Ahí están, en papel membretado de Hacienda, los subejercicios en el sector salud. El incremento de 250 por ciento de muertes por dengue, pues no se compraron a tiempo los pesticidas.

Los partidos tendrían que llevar esos temas a las bases, y creen que cumplen con un tuit o un spot.

Documentados están el freno a la creación de empleos, la caída dramática de la producción industrial, la debacle del sector energético por falta de inversión privada, la mentira del combate al huachicol, la falsedad del ‘rescate de Pemex’, el despilfarro en una refinería nueva que no es prioritaria mientras las existentes funcionan a 40 por ciento de su capacidad, la falacia de que iban a revertir el gasolinazo y que la Magna costaría 10 pesos el litro.

¿Y los partidos? ¿En la hamaca, a la espera de la siguiente elección para que los vuelvan a barrer?

Más información: http://bit.ly/2OXtDCo

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