Con la exigencia de poner un alto al a violencia y a los feminicidios, miles de mujeres salieron a las calles de la Ciudad de México para levantar la voz contra la reciente ola de asesinatos de mujeres, como los casos de Ingrid Escamilla y Fátima, entre otros. También fue la ocasión para recordar a aquellas víctimas que aún un no reciben justicia y sus agresores siguen impunes. De igual manera, se cuestionó el desdén del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a los reclamos y demandas que desde el año pasado se le han hecho.
Desde la mañana, en la Plaza de la Constitución que fue el punto final de la marcha, fueron escritos con pintura blanca los nombres de las víctimas de feminicidios en México en el los últimos meses. Dicha imagen de la plancha del Zócalo fue ampliamente difundida en las redes sociales.

Antes del mediodía, los contingentes comenzaron a reunirse en la Plaza de la República frente al Monumento a la Revolución para arrancar en punto de las 13:00 horas con destino al Zócalo capitalino; a la vanguardia de la marcha se ubicó el contingente de familiares de víctimas de feminicidio, desapariciones y otros delitos, portando pancartas con sus rostros y leyendas donde claman por justicia.
“Ni una asesinada más”, “Vivas estamos, vivas nos queremos”, “¡Abajo el patriarcado se va a caer se va a caer!”, “¡Somos malas, podemos ser peores!”, “¡Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres enfrente de la gente!”, fueron algunas de las consignas que acompañaron el recorrido de mujeres de todas las edades, muchas de ellas ataviadas con prendas en color morado o paliacates verdes, que en el Día Internacional de la Mujer reivindicaron su derecho a salir a la calle y a tomar los espacios públicos sin temor a ser violentadas o asesinadas.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar frente al Palacio de Bellas Artes, en la llamada Antimonumenta, donde algunas víctimas de violencia hicieron uso de la palabra para dar a conocer sus testimonios de cómo han sido acosadas, violentadas o cómo una mujer familiar suya perdió la vida a causa de la violencia. Incluso entonaron el canto de La Llorona como una forma de homenaje.
También a partir de este punto, se registraron algunos incidentes y enfrentamientos de grupos minoritarios que realizaron pintas y rompieron algunos vidrios de inmuebles; elementos policiacos intentaron dispersarlos con extintores, pero los roces no escalaron y el recorrido de la marcha continuó hacia el Zócalo.
El contingente, que según estimaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México fue de 80 mil personas, arribó a la Plaza de la Constitución donde tuvo lugar un mitin en el que algunos de los colectivos hicieron un reclamo directo al presidente Andrés Manuel López Obrador por no comprender y atender sus demandas de un alto a la violencia y a la impunidad. También reprocharon que un movimiento social auténtico como el que hoy salió a las calles, se descalifique o se use con fines políticos.

Pero en la marcha no sólo se conocieron historias relacionadas con los delitos en contra de las mujeres, sino de otras conductas que vulneran otros de sus derechos; en este contexto, etcétera recabó el testimonio de Liliana Moscoso, trabajadora de la Agencia Notimex, quien denunció que su directora, Sanjuana Martínez ha emprendido una política de acoso laboral y persecución que los llevó a declarar la huelga.
En la Plaza de la Constitución se registraron otros incidentes cuando un grupo de mujeres con el rostro cubierto quiso colocar una manta en la puerta de Palacio Nacional y se les impidió, lo que molestó al grupo que lanzó algunos objetos, incluso una bomba molotov; según los reportes policiales algunas personas sufrieron quemaduras. También se encendió una especie de hoguera que no tuvo mayores consecuencias.
En el costado norte, frente a Catedral, tuvo lugar un diferendo verbal con un grupo conservador antiaborto que intentó confrontar a las manifestantes que pronunciaban consignas en favor del derecho a decidir sobre su cuerpo.
Con la advertencia de que no habrá más silencio y que cada que sea necesario saldrán a las calles, los colectivos que hicieron uso de la palabra en la Plaza de la Constitución, dieron por terminado el mitin, tras lo cual los contingentes que participaron comenzaron a dispersarse.
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