Este lunes, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer lanzó un ultimátum a más de cien funcionarios que han criticado el veto impuesto el viernes por Donald Trump a la entrada a Estados Unidos de personas de siete naciones de mayoría musulmana: “Deberían ajustarse al programa o irse”, dijo durante su conferencia de prensa diaria.
Esta advertencia surge a raíz de un documento que circula entre los servidores públicos, el cual se presume ha recogido más de 100 firmas, antes de ser remitido al llamado canal de discrepancias del Departamento de Estado (organismo donde los empleados pueden expresar su disconformidad a las altas esferas de la diplomacia estadounidense sin temor a represalias).
Asimismo, calificaron la decisión del republicano como una iniciativa contraproducente en la lucha contra el terrorismo, según reportan diversas agencias de noticias.
“Esta prohibición, que solo puede levantarse bajo condiciones que a los países les resultará difícil o imposible cumplir, no alcanzará su objetivo señalado de proteger al pueblo estadounidense de ataques terroristas de ciudadanos extranjeros que ingresen en Estados Unidos”, advierten el documento.
Por su parte, la Casa Blanca defendió nuevamente esta medida con el argumento de que la seguridad de los estadounidenses es la "mayor prioridad" del presidente y que se trata de prevenir "potenciales" amenazas y ataques.
"No sabes cuándo viene el próximo ataque, lo mejor que puedes hacer es adelantarte a él", justificó Spicer.
Por ello, Trump está poniendo "la seguridad de los estadounidenses por delante" y "no quiere esperar", sino ser "proactivo" y anticiparse a "potenciales amenazas", detalló el portavoz tras afirmar que "el presidente está haciendo exactamente lo que dijo al pueblo estadounidense que haría".
También minimizó los problemas provocados por la orden de Trump y sostuvo que es "una lástima" haber "causado molestias" a las personas afectadas.
(Con información de EFE)
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