Colapso del danzante

@AleEsat

Las hojas del exterior se trenzan
en un tango,
predestinado a la catástrofe,
se elevan,
cortan a la mitad
los rabos de nube,
descienden y rozan la noche,
liviana entre nuestros pies;
retozan con el ritmo
del bandoneón
venido de algún lugar,
mas allá del tiempo;
su belleza las arrastra
y una vez sumergidas
en las entrañas del monstruo,
se limitan a desaparecer
junto con su baile,
al amanecer,
cuando ya no hay nadie,
cuando ya no hay fiesta.

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