Si en 2013 y 2013 las redes sociales se caracterizaron por ser puentes de comunicación entre medios y usuarios, 2015 y con mayor fuerza este 2016 las redes sociales se convirtieron el un mundo ficticio donde es más rápido encontrar una noticia falsa que la disculpa de un medio por propagar esa información errónea.
La proliferación de sitios falsos de noticias y, como aquí lo hemos señalado, la falta de rigor de editores y las mesas de redacción en verificar las fuentes, ha ocasionado que a lo largo del año, medios nacionales e internaciones suban a sus plataformas bulos que como hoy 28 de diciembre no terminan mas que ser una inocentada. Como aquella que se difundió a mitad de año que decía que las mujeres en China ya no podían casarse con extranjeros o como la supuesta muerte de Britney Spears que corrió como pólvora el pasado lunes luego de que fuera hackeado el Twitter de Sony Music Global.
Pero si de ponerse serios se trata, solo basta mirar atrás una semana y observar cómo una nota falsa casi provoca un conflicto bélico entre Israel y Pakistán o cómo el ministro de Interior de España, Juan Ignacio Zoido, tuvo que desmentir esta semana la supuesta alerta terrorista que no deja de circular por WhatsApp.
Tampoco podemos dejar de subrayar como falso la utilización de imágenes que no corresponden a los hechos narrados, como la fotografía que utilizó Milenio diario el jueves 22 de diciembre para ilustrar la explosión de Tultepec o el retuit que Jenaro Villamil le dio el lunes 26 a una imagen sobre el desabasto de la gasolina en Jalisco cuando en realidad la foto aludía al cierre de gasolinerías por el Huracán Patricia de 2015.
Facebook y Google, las dos potencias de Internet, ya pusieron marcha planes para mitigar el impacto y el crecimiento de los bulos y los sitios falsos de noticias. En etcétera creemos que es un paso importante al ser: uno, la red social con más usuarios y con más consumo de noticias y, dos, el buscador más popular en esta región. Sin embargo también consideramos que la obligación ética de los editores debe fortalecerse pues así como un hashtag o un suceso viral lo podemos ver en más de diez portales a la vez, también esa información debe ser verificable; incluso el compromiso del lector por ser más incisivo en los contenidos que consume.
