Jani

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Dichosa la flor en la que

los ojos del perro ciego reposan,

el perro que siente el color posarse

en su breve nariz.

 

Fiel a su dueña, la busca,

sin verla;

dando tumbos y tumbando

paredes, logra encontrarla.

 

Dichoso yo, que el perro ciego,

descansa la vista en mi,

observando lo que fui,

lo que quizás, soy;

me observa y me desarma,

no queda ya

armadura que me cubra;

las flores brotan del pecho

y el perro ciego,

permite que mi alma

se pose en su breve nariz.

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