Luego de declarar desiertas dos licitaciones, el gobierno federal decidió encargar a la Secretaría de la Defensa Nacional la construcción de la vía férrea del Tren Maya que corre entre Playa del Carmen y Cancún, el Tramo 5, con el argumento de que ello permitirá ahorros importantes y fortalecerá la “disciplina presupuestal”. Es la tercera asignación que recibe en esta obra, pues ya se le había encargado construir los tramos 6 y 7.
Este 4 de marzo, Fonatur anunció la abrupta cancelación de la licitación, que llevaba cuatro meses en curso, luego de que la anterior licitación para el mismo tramo ya había sido declarada desierta. Había 10 consorcios interesados en asumir el contrato. De esta forma se va a “fortalecer la racionalidad y disciplina presupuestal, mediante el uso y aprovechamiento de la estructura del gobierno federal”, señaló.
En un anuncio publicado en el sitio oficial Compranet, Fonatur informó a las empresas concursantes que se buscará aprovechar “la experiencia técnica y operativa” de los ingenieros de Sedena en la ejecución de obra pública. Y advirtió que no hay recurso que valga para revertir dicha decisión.
Y, este viernes 5, mediante la cuenta oficial del proyecto en Twitter se anunció el inicio de “los trabajos preliminares del tramo 5”.
Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que “hemos encontrado ya una solución para construir la infraestructura del Tren Maya de Cancún a Tulum, es el tramo de menos distancia pero el más complejo de todos los tramos. Teníamos que buscar que se terminara pronto la obra, que no se hiciera eterna y teníamos que hacerlo con una constructora de absoluta confianza, probada por su eficacia, por su responsabilidad, entonces decidimos después de reflexionarlo bien, de analizarlo, que lo mejor era dejar este tramo a los ingenieros militares”, y agregó que la propia Sedena le propuso que fuera un tramo elevado, a lo que accedió.
De esta forma, lo que en un principio era un proyecto de inversión y participación mayoritariamente privada, se ha convertido en una obra de ejecución y presupuesto casi totalmente estatal, pagada con recursos públicos.
Es la tercera asignación que recibe la Sedena para el Tren Maya, ya que también quedó a cargo de los tramos 6 y 7.
Además, construye el aeropuerto Felipe Ángeles, en la base militar de Santa Lucía y se le ha asignado la vigilancia de los aeropuertos, las fronteras y las aduanas, así como el control de la Guardia Nacional, que sustituyó a la Policía Federal.
Todo lo anterior perfila con claridad un fortalecimiento inédito del sector castrense y una creciente militarización de la vida pública mexicana.

