Se mueve la dinámica sucesoria en Morena

El dirigente de Morena en la CDMX, Martí Batres, se apresuró a colgar en Facebook que el hijo de AMLO no ocupa ningún cargo ejecutivo de Morena en la CDMX. Y tiene razón: Andrés López Beltrán nada más se encargará de la operación territorial de los 22 diputados locales del partido en la capital…


Mientras a Martí Batres sigue correspondiendo todo el papeleo burocrático. Es decir, el hijo de AMLO ejercerá el poder real del partido al llevar la conducción de la militancia de a pie, la cual es controlada por los diputados. ¿Y a quién responden los diputados?: A Andrés López Beltrán.


Porque la encomienda de AMLO a su hijo es promover y armar la estructura electoral hacia la elección de Jefe de Gobierno en 2018. “Andrés trabajará para que estemos armando estas estructuras sobre las rodillas”, según Patricia Ruiz Anchondo, constituyente de Morena.


Ruiz Anchondo conoce bien lo que explica, pues es Coordinadora de la Estructura Electoral de Morena en los distritos 9 y 11 en la CDMX y asegura que quienes sean elegidos representantes en los comités seccionales rendirán informes directamente a López Beltrán.


También lo sabe Ramón Jiménez, Coordinador de la Estructura Electoral en la delegación Gustavo A. Madero: “Andrés se encargará de ver todo sobre la estructura orgánica de Morena en la Ciudad. Con estructura orgánica me refiero a la conformación de los comités seccionales”.


Y como en una organización de “ordeno y mando”, vertical y dinástica (similar al Partido Comunista Cubano), la facilidad que tendrá Andrés López Beltrán, para llevar a buen puerto el barco, es que únicamente rendirá cuentas al capitán, sin intermediarios como Batres.


Porque, como tuvo a bien dejar en claro Batres en su cuenta de Facebook, el dirigente de Morena en la CDMX es él y nadie más, como indica el documento oficial que tiene que indicarlo, lo que, en términos estrictos, significa que es un mirón de palo comparado con la función del chico Andrés.


No es la primera vez que Martí Batres observa la sombra de Andrés Manuel López Beltrán en su camino para apoderarse de la posición de mascarón de proa de AMLO. La vez anterior sucedió tras el infarto al miocardio que sufrió el creador de Morena, en diciembre de 2013.


Desde el hospital, AMLO mandó a su hijo a representarlo ante sus seguidores que pernoctaban en los alrededores del Senado para protestar contra la discusión de la Reforma Energética; pero entonces Batres se lo impidió, apoyado por Clara Brugada: juntos lo arrollaron.


Pero hace tres años Morena era sólo una organización y AMLO no estaba en la buena forma física que parece estar hoy. Nadie podrá volver a arrollar a su hijo.



Este artículo fue publicado en La Razón el 13 de septiembre de 2016, agradecemos Rubén Cortés a su autorización para publicarlo en nuestra página.

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