Gil prendió la televisión. No se iba a perder el debate entre Hillary Clinton y Mr. Trump. Dice el republicano: mi papá me dio un préstamo en 1975 y lo convertí en una gran fortuna. Caracho, el papá de Gamés nunca le dio un pequeño préstamo, en consecuencia nunca hizo una fortuna. Gilga no es psicólogo, pero ha visto la cara de Trump en manicomios prestigiados: las comisuras de los labios hacia abajo, los ojos mirando hacia arriba; del pelo, mejor ni hablamos.
Gamés siempre se equivoca, pero Hillary había metido los primeros dos goles, o como se llamen, a la hora de hablar de empleos. Trump y su copete acusaron a Hillary de aprobar el TLC, uno de los peores tratados que se hayan firmado en la historia del mundo, contra la industria manufacturera norteamericana. Caracho, al parecer eso tenía algo que ver con nosotros.

