Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco con las manos entrelazadas en la espalda como si hubiera cumplido cien años cuando se acordó de un bodrio en serie que se llamaba La risa en vacaciones. Gilga ha notado que todos se toman su tiempo y parten a reposar. Gamés se imagina a sus colegas en Vegas o Venecia, Berlín o Barcelona, Nueva York o Buenos Aires. Gilga planeaba gastar una buena cantidad de euros en la Cote d’Azur, pero con los actos terroristas no hay forma, se corre peligro. Por cierto, Joaquín López-Dóriga se despidió, pero a Carlos Puig no le vimos ni el polvo, pasó frente a todos los colaboradores de Milenio como Speedy González: yepa, yepa, yepa! En fon.
Que nadie se inquiete, Gil no se moverá de su trinchera en esta página del directorio. De por sí, Gamés nunca supo tomar vacaciones. Su extinta mamá de Gilga le hacía tantas recomendaciones al autor de esta página cuando salía de vacaciones (ciones-ciones) que abandonaba el hogar con el corazón en la boca: cuidado con el sol porque te llenas de ámpulas, el mar es un enemigo peligroso; si bebes alcohol y nadas, mueres; en las playas asaltan después de las 6 de la tarde; los mariscos, frescos o vas a dar al hospital con una intoxicación de muerte; cuidado con las drogas, las ofrecen como dulces en estos días; ni se te ocurra ir de noche en busca de mujerzuelas, teentierran un cuchillo y no lo cuentas. Ah, la extinta mamá de Gil, cuánta razón tenía, una sabia.
Así las casas (muletilla arrepentida patrocinada a precios de risa por Grupo Higa), no se preocupen colegas y amigos: gocen, coman como cardenales, vean paisajes primorosos, repantíguense en mullidos sillones mientras Gilga se ocupa de la gravedad nacional. Nos vemos mañana, pero en privado.
Un poco ciegos y algo sordos
Si Gil se queda en esta páginas debe abordar los graves temas que nos atañen (del verbo atañer, incumbir, corresponder). Gamés lo leyó en su periódico Reforma. Empresarios y prestadores de servicios turísticos de la costa de Oaxaca viajaron a Ciudad de México para protestar y pedir ayuda en la Secretaría de Gobernación. Por los bloqueos carreteros. En Puerto Escondido se han perdido 3 mil empleos, la ocupación hotelera no supera 20 por ciento: “no aguantamos ya los bloqueos de la sección 22. Asfixian al estado de Oaxaca (…) Tenemos desabasto de combustible y alimentos, estamos hartos de estar sitiados. Estamos en un estado, y perdón la expresión, hecho un desmadre”.

