Grupos extremistas han encontrado en internet una herramienta para difundir sus discursos de odio y normalizarlos, incluso para las víctimas que en su mayoría desisten de denunciarlos, reveló un estudio de la división de Antropología de la Universidad de Barcelona.
La investigación, llevada a cabo junto a otras entidades de Italia, Francia, España, Rumania y Reino Unido, subraya la pasividad y la permisividad de la sociedad y las plataformas digitales frente a estos contenidos que parecen consolidarse tanto en la red como en la política europea, con un constante crecimiento de la extrema derecha.
Los realizadores entrevistaron a 150 usuarios de las redes sociales, entre ellos numerosas víctimas de estos discursos, y profesionales vinculados a este tema, como policías o fiscales, de los cinco países participantes. La principal conclusión es que entre un 60 y un 90% de las afectados por expresiones racistas o xenofóbicas optaron por no denunciar los hechos.
Lo anterior supone un doble problema porque se consolidan estos mensajes de odio como “normales” y además, se reduce la magnitud del problema, pues sin denuncia estos actos no constan en las estadísticas oficiales, advierte la antropóloga Olga Jubany, que encabezó al grupo responsable del estudio.
Entre los motivos de esta pasividad, figuran el hecho de que la víctima ya esté acostumbrada, el desconocimiento de que estas actitudes puedan ser un delito y la desconfianza de la eficiencia de los mecanismos de denuncia tanto por vía policial como a través de los administradores de las webs.
De hecho, los investigadores denunciaron a Facebook cien comentarios racistas en la red social y sólo nueve fueron eliminados. Entre los aceptados, hay algunos pidiendo matar a musulmanes o enviar a judíos a campos de concentración.
(Con información de AFP)

