En las horas posteriores al asesinato del alcalde de Pungarabato, Guerrero, Ambrosio Soto Duarte, se hizo circular, profusamente, un reporte de inteligencia del gobierno estatal, preparado a partir de “fuentes de inteligencia militar”. Entre otros datos relevantes, el reporte indica que en cuanto el triunfo electoral de Soto Duarte fue ratificado, éste “convocó a varios alcaldes de la Tierra Caliente de Guerrero para llevarlos con Johnny Hurtado Olascoaga, (a) El Pez o El Pescado, líder de una de las últimas células de La Familia Michoacana, el cual también está vinculado con los hechos en Tlatlaya y las ejecuciones en los municipios de Arcelia y Ajuchitlán del Progreso”.
El documento señala que Soto Duarte hizo varios compromisos, “como pagar 3 millones de pesos, siempre y cuando le brindaran protección”, y afirma que el alcalde “también tenía relación con El JP o Don José —el jefe regional de Los Templarios en la Tierra Caliente, “quien estaría avecindado en un rancho en el municipio de San Lucas o Huetamo, Michoacán”.
En su parte final, la ficha hace el perfil político del alcalde asesinado: apunta que perteneció al grupo del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien impulsó su carrera política; que en 2004 renunció al PRI y se afilió al PRD gracias a una invitación de la corriente de Los Chuchos, en la que fungieron “como intermediarias las hermanas Teresa y Beatriz Mojica Morga, la primera ex diputada federal y la segunda secretaria general del PRD nacional”.
El alcalde, continúa el reporte, era compadre del presidente municipal de Acapulco, Jesús Evodio Velázquez Aguirre, y operaba políticamente con uno de sus primos, el diputado local perredista Isidro Duarte Cabrera, ex alcalde de Cutzamala del Pinzón, y con la esposa de éste, la actual alcaldesa de Cutzamala, Karime Benítez.

