Miguel Osorio se hace cargo

La alianza electoral de AMLO (da a la CNTE 47 candidaturas para ediles y 12 diputados) está dentro del juego democrático. Lo que está fuera es la violencia que fomenta, y tiene en jaque un proceso electoral de la democracia.


Por eso es destacable que el jefe de la política interna alertara ayer que su unión no construye, sino que afecta la educación de 120 mil niños que no reciben clases en Chiapas, porque los maestros se dedican a la violencia.


Así como Morena tiene grupos de choque, como el SME, el lunes una organización afín a la CNTE, la OPIEZ, trasquiló en Chiapas a maestros por dar clases; mientras antier la CNTE secuestró a policías ocho horas bajo el sol y sin agua.


Sí, es loable la advertencia, pero mejor sería su efecto, lo que no tiene mucha ciencia: hay órdenes de captura contra 60 líderes de la CNTE, incluidos su jefe Rubén Núñez y su segundo, Francisco Villalobos, por motín, ataques a vías de comunicación y tomas de instalaciones estratégicas federales.


Sólo por motín, según el artículo 131 del Código Penal federal, alcanzarían penas de hasta siete años por “hacer uso de un derecho o pretextando su ejercicio o para evitar el cumplimiento de una ley, y perturbar el orden público con violencia en las personas o sobre las cosas…”


Como sea, el llamado de Miguel Osorio llega en un momento de ánimos encendidos, en los que la violencia verbal pasó a la física. También demuestra que el secretario de Gobernación sabe medir los tiempos precisos para pasar por encima de consideraciones políticas y hacerse cargo de la situación.


Igual que el 5 de octubre de 2014, cuando salió de su oficina en Bucareli, bajó a la calle y propuso a los paristas del Poli resolver sus demandas en media hora, con “la neta: como ustedes digan” y les cumplió todas sus exigencias.


Ayer también escogió el timing para decir a Felipe Calderón que tenga un manejo responsable de sus declaraciones, por haber sido Presidente: durante el actual proceso electoral hizo acusaciones sin pruebas a candidatos, que hasta le valdrán demandas judiciales.


Señalando de ladrones y narcotraficantes a abanderados contrarios a su partido: notable falta de tacto de alguien que está demandado en La Haya por delitos de lesa humanidad.


Un abogado cercano a Morena, Netzaí Sandoval, juntó 23 mil firmas y denunció a Calderón por su gestión como Presidente, con “470 casos de torturas, ejecuciones extrajudiciales y secuestros por parte de diversos cuerpos de seguridad”.


Calderón es incontinente, pero nadie tiene la culpa de que sea mejor candidato que Presidente. Y por eso le fascinen las campañas.


Sólo que, en las recientes, puede haberse pasado de tueste.



Este artículo fue publicado en La Razón el 03 de junio de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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