Algo cambió en el gobierno de Claudia Sheinbaum. En política, las casualidades son difíciles de creer y más cuando varios acontecimientos ocurren al mismo tiempo, involucran a los mismos personajes y, sobre todo, cuando empiezan a aparecer señales de ruptura.
Primero, la cancelación de la visa de Andy López Beltrán y su inusual carta dirigida a Donald Trump. Después, las investigaciones y movimientos de Estados Unidos alrededor de personajes vinculados con el huachicol fiscal. Y ahora, el regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa, seguido de algo muy extraño: La prisa con que Gobernación, Morena, los gobernadores y hasta legisladores de su propio partido se deslindaron de él.
Regresó solo
Después de 112 días de licencia, Rocha Moya volvió convencido de que podía regresar. Lo hizo asegurando que compareció ante la Fiscalía y que, de acuerdo con la autoridad, no existen elementos de prueba que sustenten su participación en alguna conducta ilícita.
Pero de inmediato Gobernación precisó que la reincorporación fue una decisión “exclusivamente” personal. Morena afirmó que no tuvo conocimiento previo de la decisión y se deslindó. Y los 24 gobernadores de Morena cerraron filas con Sheinbaum y pidieron a Rocha actuar con madurez y responsabilidad, argumentando que ningún interés personal puede estar por encima de la Nación.
El grupo parlamentario morenista también le pidió reconsiderar su decisión y solicitar nuevamente licencia para que la Fiscalía concluya las investigaciones con autonomía, e incluso se le conminó a ponerse a disposición del Ministerio Público para lo conducente.
Entonces, ¿Rocha se mandó solo?
Porque, si su regreso hubiera sido parte de una operación acordada con Palacio, habría sido arropado, cosa que no ocurrió.
En cuestión de horas, la 4T, lo dejó solo: Gobernación, Morena, los gobernadores, los diputados y hasta Ricardo Monreal le dijo que se equivocó. Más que un deslinde, fue repudio político.
Sin olvidar que Morena tiene las mayorías y el poder político para actuar, si considera que Rocha representa un problema institucional, puede retirarle el respaldo político y, llegado el caso, el fuero. Y pasar de los comunicados, llamados y deslindes a las acciones.
Andy, Rocha y una misma historia
El regreso de Rocha Moya ocurre después de la carta de Andy López Beltrán a Donald Trump. Donde no solo informó que Estados Unidos le canceló la visa. Cuestionó a funcionarios de la administración estadounidense y exigió explicaciones al presidente Trump.
Y, aunque esa acción no es una acusación, no se puede fingir que no existan investigaciones, testimonios y señalamientos. Ahí están las indagatorias relacionadas con los hermanos Farías, donde mencionan a “Andy” o al “hijo del presidente”.
Y menos cuando Estados Unidos tiene sus propias agencias, investigaciones financieras, mecanismos de inteligencia y cooperación internacional y a personajes que buscan convertirse en testigos protegidos, que enfrentan procesos judiciales o que intentan negociar el rumbo de sus casos.
Pero, ¿qué información está llegando a Washington o qué está encontrando Estados Unidos que México no quiere o no puede explicar?
A pesar de que no hay certeza de una relación directa entre todos estos acontecimientos, ni elementos para afirmar que exista algún acuerdo entre Trump y AMLO, tampoco podemos ignorar que la cooperación en materia de seguridad se ha endurecido.
¿Ruptura o simulación?
Es pronto para afirmar que se trate de una ruptura entre Palenque y el gobierno de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, la estrategia de seguridad ha intensificado los golpes contra el crimen organizado y la cooperación con Estados Unidos ha alcanzado niveles que no se vieron el sexenio anterior.
Entonces, ¿algo cambió o estamos viendo una operación pactada en la que cada parte representa su papel?
Puede ser que Sheinbaum esté intentando construir su propio gobierno y soltar poco a poco compromisos, personajes y grupos heredados.
De ser así, el regreso de Rocha Moya pudo convertirse en un problema precisamente porque ocurrió sin autorización política, en cuyo caso, los deslindes, serían señal de que ya no está dispuesta a cargar con todos los costos del obradorismo o simplemente, la forma pública de tomar distancia sin que eso signifique una ruptura.
Una simulación política de un movimiento que ha demostrado tener una enorme capacidad para construir conflictos con tal de conservar intactos sus intereses.
Habrá que observar qué ocurre. No lo que dicen. Lo que hacen.
Porque detrás de Rocha y Andy ocurre algo mucho más profundo: la disputa de quién tiene realmente el control político del país.
Sheinbaum llegó con legitimidad propia, pero heredó un movimiento con compromisos políticos y criminales y romper con ellos tiene un costo.
No romper también.
Y mientras se define, el país sigue pagando la factura de la corrupción, la impunidad, la inseguridad y el deterioro de instituciones que deberían estar por encima de cualquier grupo político.
Si la confrontación entre Palacio y Palenque es verdadera, estamos viendo sus primeras consecuencias. Si es una simulación, alguien está intentando ocultar algo mucho más grande y ya estaremos hablando de una crisis de Estado.
Con México, otra vez, demasiado cerca del borde del abismo.
X: @diaz_manuel


