El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tiene olfato. Encontró un pretexto, la vejación a maestros en Chiapas. Un par de tuitazos, repudió los hechos, descartó impunidad y condenó a quienes, por ambición política, respaldan a un lumpen como la CNTE, es decir, AMLO.
Dos foros le bastaron, primero la red social para provocar la entrevista en radio con Gómez Leyva en la cual ratifica y amplía su estrategia política. Al candidato presidencial de oficio le reprocha que, por su obsesión por el poder, haga alianzas aun en contra de la educación de nuestros niños y jóvenes. No tolera dice ni como funcionario ni como ciudadano. Claridad y contundencia, rompe lanza.
Puesta la mesa, el funcionario peñista mejor posicionado de cara a la sucesión presidencial del 2018 ubica en su radar a otros preclaros adversarios.
A Margarita Zavala no la menciona, pero habla del activismo de Felipe Calderón. Suave y cuidadoso, el secretario de Gobernación desliza que el expresidente está en su derecho, pero le recuerda que sobre su paso por el poder también se puede opinar y decir mucho. Saludo hostil.
Hablando de democracia y procesos electorales, guerras sucias y despiadadas, Osorio Chong dice que tal parece que hoy una promesa de campaña efectiva es encarcelar al gobernador de turno, pero sólo de palabra, ya en el cargo, se desperdicia tiempo tratando de hacer acuerdos y pactos para gobernar, de la justicia carcelaria ni quién se acuerde. Saludos desde Bucareli hasta Monterrey, Nuevo León.
Dos tuits y 10 minutos en radio le bastaron a Osorio Chong para levantar la mano, decir que está puesto, sin destaparse, mostrar un talante político moderno, firme y conciliador, informar y opinar como titular de la gobernanza en el país, decirle al Congreso que el andamiaje electoral debe revisarse para 2017, no esperar al 2018 para escuchar más propuestas, menos demagogia, menos guerra y más contienda. Se delinea a sí mismo.
Osorio Chong elige por el momento a tres rivales, López Obrador, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez. Está informado y tiene insumos que alimentan su análisis y toma de decisiones.
Sabe que una alianza PAN-PRD con un externo como candidato puede ser peligrosa para la continuidad del PRI. Sabe que AMLO puede salir, de nueva cuenta, fortalecido de esta elección, Zacatecas y Veracruz pueden ser combustible político y financiero para Morena.
De Margarita Zavala sabe que su marido puede ser punto débil y que la cordialidad política hasta ahora prevaleciente con el expresidente terminará cuando así convenga.
Mide el secretario de Gobernación el alcance y soporte que puede alcanzar el gobernador “independiente” de Nuevo León que ha probado el alcance de una campaña sorda efectiva, pero sabe que el mismo rendimiento en el poder del Bronco puede ser el antídoto. Osorio está.
Este artículo fue publicado en La Razón el 03 de junio de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
