Vale la pena asistir a las urnas

Más allá del lugar común acerca de la democracia como la menos peor de las formas en las que el hombre puede organizarse para convivir, y sobre todo más allá del enorme descrédito de la política y los políticos, vale mucho la pena que los ciudadanos asistamos a las urnas el próximo domingo.


La coexistencia civilizada entre opiniones y prácticas diversas tiene cobijo en las instituciones democráticas e incluso esa interacción es la que alienta los avances en materia de derechos y libertades; vale la pena acompañar a Perogrullo y decir que los responsables de la llamada cosa pública son precisamente quienes resultan electos por quienes votan. Casi 38 millones de ciudadanos podremos sufragar este domingo en 14 entidades, entre las que se renovarán los gobiernos de lso estados de Chihuahua, Veracruz, Oaxaca, Puebla y Quintana Roo, entre otros, por mencionar los sitios donde se prevé una mayor competencia electoral.


Sin duda, en el país existe el andamiaje normativo y la autoridad para que se desarrolen en calma estos comicios; esperamos que además de la participación ciudadana los partidos se sitúen a la altura de la jornada y no incurran en trapacerías o actitudes que la desvirtúen. Los medios también tenemos una gran responsabilidad para cubrir con mesura y precisión lo que sucede el próximo domingo, por ejemplo para no secundar triunfos anticipados o simple y llanamente para no transgredir lo que señala la norma electoral.


Aparte de las vicisitudes que existan durante la jornada electoral, paulatinamente se han ido consolidando estas prácticas de la democracia y sus resultados mostrarán una vez más que la pluralidad llegó para quedarse igual que la incertidumbre sobre los resultados electorales, incluso en el (poco probable) escenario de que un partido gané las gubernaturas en disputa ya que los congresos locales o la fortaleza de los partidos opositores iimpiden que una fuerza política por sí sola tome todas las decisiones.


Esperamos que nuestro país de un avance más en la consolidación democrática.


Marco Levario Turcott

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