En su comparecencia ante el Senado de la República, Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), recibió duras críticas por su pobre desempeño y subordinación. Ella defendió, más que su actuación, al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en especial su política de seguridad.
Emilio Álvarez Icaza, que integra el Grupo Plural, vinculó la designación y el ejercicio de Piedra Ibarra en la CNDH con lo que actualmente se quiere hacer con el Instituto Nacional Electoral (INE): “Usted ha dejado claro que la prioridad es su proyecto político, no la defensa de las víctimas. Tal parece que su prioridad es la defensa al régimen. Quiero decirlo con claridad, lo que el presidente, los legisladores de su partido y usted han hecho con la CNDH es lo que quieren hacer con el INE, desde ya se lo decimos: no lo vamos a permitir”.
Con dureza, Álvarez Icaza comentó que la de Piedra Ibarra ha sido la comparecencia más mediocre que le ha tocado escuchar. Denunció que la CNDH viola los derechos de sus propios trabajadores, así como presuntos actos de corrupción en su interior.
Sobre el sometimiento de Piedra Ibarra, Álvarez Icaza señaló enfáticamente: “Insistir en la idea de cómo la actual administración de la CNDH está empeñada en defender este gobierno cuando en esta tribuna lo hace. Nos viene a hablar como si fuera la secretaria de Seguridad, y dando los números del gobierno. Es que es increíble; más prueba es difícil de encontrar”.
“Que la CNDH defienda al poder es un altísimo costo humano que estamos pagando; es una pérdida institucional dramática lo que hoy estamos viendo”, afirmó Álvarez Icaza.
La panista Kenia López Rabadán reclamó a Piedra Ibarra: “¿Cómo se atreve a estar al frente de un organismo protector de los derechos humanos y acompañar la militarización?”. Y acusó: “Para cumplirle al gobierno, ha tenido que darle la espalda al pueblo de México”.

La senadora blanquiazul enumeró algunas de las razones por las que considera que Piedra Ibarra ha destruido a la CNDH: no ha levantado la voz por la falta de medicamentos, despido injustificado de trabajadores de ese organismo, el abandono de personas desaparecidas y desplazadas, la falta de comunicación con las víctimas de violencia, sus problemas con el Consejo Consultivo de la comisión, agresión a periodistas, su acompañamiento a la militarización y su respaldo a la destrucción del INE.
“Compórtese como empleada de los mexicanos y no como subordinada de López Obrador”, le dijo López Rabadán a Piedra Ibarra.
Por el PRI, Sylvana Beltrones señaló que la titular de la CNDH se había comprometido a fortalecer el Consejo Consultivo para el monitoreo y evaluación del trabajo de la comisión, pero “todo pareciera indicar que, lejos de fortalecerse, este órgano clave ha servido de simulación, se le ha despreciado y, francamente, ha enfrentado situaciones poco decorosas que, desafortunadamente, son de amplio conocimiento”.
También por el tricolor, Claudia Anaya, ante la falta de respuestas puntuales a los cuestionamientos de los senadores, le preguntó a Piedra Ibarra: “¿A qué vino?”. Y acusó: “Con su errático actuar nos recuerda que todo alrededor de usted está viciado de origen”.
“Parece que adoptó como misión quedar en ridículo. Se ha separado de sus obligaciones legales y ha despreciado su deber constitucional (…) Señora presidenta: deje de violar la Constitución. Dignifíquese”, dijo la priista a la titular de la CNDH.
Por parte de Movimiento Ciudadano, la senadora Alejandra León Gastélum, dijo a Piedra Ibarra: “Durante su gestión hemos visto con asombro el actuar de una CNDH que, en sintonía con la línea discursiva dictada desde Palacio Nacional, se pronuncia abierta y públicamente a favor de la militarización del país y que, al mismo tiempo, arremete a través de acusaciones sin fundamento en contra del Instituto Nacional Electoral, uno de los órganos garantes de la democracia en este país”.

Denunció que la presidenta de las CNDH ha sido omisa, tibia y distante frente a problemas como la violación de los derechos humanos de migrantes, feminicidios, y la violencia contra mujeres, periodistas y defensores de derechos humanos, mientras mantiene su compromiso con el gobierno. Y afirmó que la comisión ha pasado a ser “un instrumento al servicio del autoritarismo y el abuso de poder”.
También del partido naranja, Luis David Ortiz señaló que “la improvisación, la falta de profesionalismo y de compromiso son una constante en el organismo que usted dirige. El perfil del personal que ejecuta las investigaciones está muy lejano a tener las habilidades y conocimientos para este tipo de tareas, ya que en la CNDH se contrata tomando en consideración factores diferentes a las capacidades y habilidades para este tipo de labores, pues un requisito es ser aliado de la 4T”.
Por su parte, el perredista Juan Manuel Fócil Pérez, dijo que la CNDH se ha convertido en propagandista del gobierno y acusó que ha callado “como momia ante abusos y negligencia del Estado”, pero que lo que sí ha hecho es atacar “a los enemigos del presidente”.
Le aclaró a Piedra Ibarra que la comisión “tiene la misión de criticar al poder, no de adularlo; de incomodarlo por la perpetración de abusos por parte de funcionarios públicos o del Estado, no para ser cómplice silencioso”.
Fócil también se disculpó por haber votado en 2019 a favor del nombramiento de Piedra Ibarra, porque “a tres años de su nombramiento se ha encargado de desmembrar lentamente a este importante órgano autónomo”.
Frente a los señalamientos y críticas, Piedra Ibarra respondió que “no vine a responder calumnias y ataques”, y presumió una supuesta “autonomía” que “no es para presumir en los foros o para que alaben los académicos, sino que tiene como centro el interés de las víctimas”.
Sin dar respuesta a la gran mayoría de los cuestionamientos de los senadores, Piedra Ibarra habló de dos narrativas, una que pretende difundir “una falsa realidad” (sic), mientras que otra, dijo en plena consonancia con el discurso oficial, “es la realidad del pueblo”. Y procedió a defender a rajatabla la política de seguridad, incluyendo la militarización, del gobierno de López Obrador.
Y así justificó su alineamiento con el gobierno: “Lo que llaman entreguismo o subordinación es simple y llano compromiso con el pueblo”.
