Sin vergüenza, la ofensiva de la iglesia católica contra el matrimonio igualitario

Históricamente, en México la iglesia ha detentado un enorme poder y, por ello, desde su surgimiento hasta la fecha ha sido parte de la nomenclatura política, en particular para procesar las decisiones desde ese circuito del poder. Son inconmensurables los episodios de complicidad entre los representantes del clero y el gobierno federal, y las desaveniencias en realidad muy pocas.


Una de las muestras más claras de la relación interesada entre ambos poderes se halla en la inacción de la justicia frente a los actos criminales de pederastia y en el silencio (casi) absoluto para pronunciarse sobre ese tema tan lacerante para el país. Ah, pero no se trate de que en la esfera pública surjan aspectos que vayan en favor de ampliar las libertades y los derechos de las personas porque entonces sí, los jefes de la iglesia católica expresan su talante autoritario. La despenalización del aborto o la ampliación de los derechos de las personas no heterosexuales despiertan su furia.


En ese contexto se explica el enojo del clero por la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto sobre el matrimonio igualitario (un cuestionamiento al que, penosamente, se suma el excandidato del PRI a la presidencia Francisco Labastida Ochoa –al decir que por esa propuesta del Ejecutivo perdió el tricolor en las elecciones recientes). Y sus presiones aumentaron al grado tal de que ya integran una campaña mediática para arreciarla. Nosotros esperamos que ello sea motivo para exhibir la intolerancia de los altos jerarcas de la iglesia católica en México.


Marco Levario Turcott

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