Gilly, contra el neoliberalismo populista

Intelectuales identificados como referentes por un sector radical de la izquierda mexicana, son críticos contundentes del programa de López Obrador y su mal llamada cuarta transformación. Entre ellos, Pablo González Casanova, Octavio Rodríguez Araujo y Adolfo Gilly quienes, palabras más, palabras menos, han señalado que el proyecto de la 4T se ubica dentro del modelo neoliberal y que tan solo le incorporó una variante populista o asistencialista.

“Seguro no votaré por López Obrador” escribió Adolfo Gilly en el año 2006, en plena campaña electoral de ese año. El intelectual, fallecido apenas el 4 de julio pasado (QEPD), adujo como motivo de esa decisión que el proyecto de AMLO no es de izquierda, “sino un neoliberalismo al que agrega políticas asistenciales”. Cierto es que, doce años después, el historiador México-argentino respaldó la tercera campaña presidencial obradorista al concebirla como un cauce de las luchas sociales pero, que se sepa, tal viraje no incluyó una reconsideración de su crítica de fondo al proyecto de AMLO. Por cierto, después de aquellas elecciones, Gilly propuso que en la gira del triunfo se recogieran los mensajes de la población para incluirlos en un Memorial de Agravios, propuesta que fue olímpicamente ignorada por el entonces presidente electo.

Luego de 2018, ya entrado en sus noventa, el autor de La revolución interrumpida (Ediciones Era, 1971) y El cardenismo: una utopía mexicana (Cal y Arena, 1994) no publicó un balance en el que contrastara las promesas de campaña con las políticas seguidas por López Obrador en el gobierno, cosa que sí hicieron otros autores que, a lo largo de los años, mantuvieron una postura crítica y la ratificaron con la evidencia de la práctica.

González Casanova, el autor del clásico La democracia en México, señaló lo siguiente en un artículo que tituló “A dónde va México”: “Cuando se les analiza en su conjunto y en sus partes, (las políticas de la 4T) tienen más que ver con el neoliberalismo populista en sus explicaciones y en sus reformas o proyectos de reforma institucional, y no es exagerado afirmar que estas reformas son neoliberales cuando dan más importancia a la corrupción que al capitalismo como causa de la inmensa desigualdad, criminalidad y amenazas de ecocidio” (La Jornada, 04/07/2019).

En un sentido similar, Octavio Rodríguez Araujo dijo que la política de este le recordaba el lema de liberalismo social que usó Carlos Salinas de Gortari durante su sexenio. Escribió el politólogo de la UNAM: “El liberalismo asistencialista, al igual que el neoliberalismo asistencialista, tuvo y ha tenido una intención política: cooptar apoyos tanto al gobierno como a su partido; esto es, propiciar el agradecimiento de todos los beneficiarios del programa al gobierno y a su partido”. Y concluyó: “Por lo anterior y en mi perspectiva, propongo una hipótesis para el debate: no se está construyendo, pese al discurso en boga, un nuevo régimen político en México, sino una variante asistencialista del neoliberalismo”.

La crítica del neoliberalismo que sostienen intelectuales que son referentes para la izquierda radical es compartida por la perspectiva analítica de la izquierda socialdemócrata. Ambas tendencias sostienen que las recetas neoliberales no fueron capaces de lograr un desarrollo sostenido y sustentable de la economía mexicana, tampoco tienen respuestas para resolver el problema de la cada vez más aguda desigualdad social y la depredación ambiental. Además de ello, ambas corrientes coinciden en denunciar que el neoliberalismo, sea salinista u obradorista, preserva y profundiza el presidencialismo autoritario y recurre al clientelismo electoral para mantener su dominación.

Cincelada: El programa opositor debe ofrecer el futuro y no una vuelta al pasado. Para su formulación, el neoliberalismo de Gurría deberá neutralizarse con la crítica y las propuestas de la socialdemocracia.

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