Luego de que el presidente López Obrador difundiera que “le llegó” la información de millonarios contratos para las empresas de Xóchitl Gálvez, la senadora respondió que está dispuesta a abrir sus negocios a una auditoría pública.
Dolosamente, el presidente dijo este viernes que “la información que me llegó es que en nueve años sus empresas, son dos, recibieron tanto de desarrolladores como de los gobiernos mil 400 millones de pesos. Estamos hablando como de 120 millones por año”.
Agregó que hay que “revisar” quiénes son esos desarrolladores.
Lo que el presidente no aclaró es que los “desarrolladores” son siempre empresas privadas y tampoco aclaró que los contratos entre empresas privadas son perfectamente legales y no tiene por qué exhibir información financiera privada de una empresaria, información que únicamente pudo provenir del SAT, lo cual es una ilegalidad.
Lo que hizo fue insinuar que hacer negocios en, en sí mismo, inmoral.
En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Gálvez, airada, respondió a los señalamientos de AMLO.
“Yo reto al presidente si él me demuestra que tengo contratos por mil 400 millones yo renuncio a la candidatura…si no que renuncie a la presidencia por mentiroso”.
Dijo que ella ha sumado contratos con los gobiernos federales de Fox, Calderón, Peña Nieto y el propio AMLO por alrededor de 47 millones, en total, a lo largo de 19 años.
“Pero, aunque hubiese ganado esa cantidad, si hubieran sido legales ¿cuál es el problema?”, externó.
Para aclararlo, dijo: “Yo estoy dispuesta a abrir mis empresas a una auditoría pública”.
Ante las preguntas de Manuel Feregrino y Ciro Gómez Leyva, que le precisaron que el presidente habló de contratos con “desarrolladores” y gobiernos, sumando un gran total, comenzó a reír.
“Con el sector público yo no tengo esos contratos. No sé hoy cuanto facturé en total en nueve años, seguramente Hacienda ya le dijo cuánto facturé. Pero no me cuadran esas cantidades. Puedo decirlo, cuanto tenga el dato, pero no tendría por qué decírselo al presidente, porque es mi empresa privada, es mi vida privada”.
Y agregó que lo que pasa es que el presidente ya no quiere que los mexicanos trabajen, que le molesta la existencia de empresas privadas.
“Si el presidente ya no quiere que el sector privado me contrate sí estoy en un problema. Pero estamos hablando del gobierno” y gracias a dios, “el gobierno no me representa la mayor parte del trabajo de mis empresas”.
Feregrino le comentó que durante la mañanera el presidente se mostró sorprendido que su propio gobierno le hubiera dado contratos a sus empresas.
AMLO dejó en claro que si se le dieron contratos es porque “no sabíamos” que OMEI y High Tech Services son de Xóchitl Gálvez.
Comentó que las empresas están a cargo de su esposo y de su hija, “por eso a lo mejor no aparece mi nombre, a lo mejor por eso logré ganar algunas licitaciones”.
“Me queda claro que a partir del día de hoy cualquier funcionario público tiene prohibido contratar” los servicios de mis empresas, dedicadas a mantenimiento de aires acondicionados, edificios inteligentes y otras cosas, dijo.
Agregó que “no tengo la duda de que a partir de ahora me va a caer la secretaría de Hacienda con todo el dolo, con todo el rigor, a tratar de auditarme. Ya las estaban auditando, porque el presidente funciona con odio”.
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