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El vicepresidente de medios de Twitter para Europa cree que el sector necesita una filosofía emprendedora para asegurar su futuro


La primera vez que responde a una pregunta en vídeo se le olvida un viejo hábito de la profesión: incluir la pregunta en la respuesta, para que el telespectador no se pierda. Ríe, menea la cabeza y dice: “Pero si hacía esto todo el tiempo”. Mark Little (Mark Little (Dublín, 1968) está lejos ya del estruendo de bombas y balas en Afganistán o Irak. En 10 años ha sufrido una transformación radical: de premiado reportero de guerra para la televisión irlandesa RTE a emprendedor del mundillo tecnológico y, finalmente, vicepresidente de medios para Europa y África de Twitter. En su visita a RETINA —el foro iberoamericano de transformación digital de EL PAÍS patrocinado por Telefónica, Iberdrola y Santander—, Little quiere dar su respuesta a un interrogante clave: ¿Tiene el periodismo futuro? Y, de tenerlo, ¿cuál es?


Pregunta. ¿Añora estar en primera línea?


Respuesta. No [ríe]. Toda mi vida he sido un narrador, fuera una historia en zona de guerra o en la política. Amo contar historias. Creo que llegó un punto en que sentí que la emoción de ser un periodista se veía superada por la de vivir un momento histórico. Descubrí que mi lugar no estaba más en el campo de batalla, sino en hacer algo, en innovar. Vivimos un momento lleno de grandes peligros para el periodismo, pero también de oportunidades. La verdad es que acabé divirtiéndome más [ríe]. Y estoy más satisfecho con lo que logrado en los últimos 10 años.


P. ¿Y cómo se vive el paso de periodista a empresario?


R. Nunca fui alguien que quisiera crear una compañía, vender la compañía y crear otra compañía. Tenía una misión muy clara. Desde niño, me han fascinado los grandes periodistas de la historia. Me obsesionaba Edward R. Murrow [legendario locutor de la cadena CBS]. Me obsesionaba también la posibilidad de contar historias sobre el cambio. Así que, cuando tomé la decisión de convertirme en emprendedor, no fue un salto tan grande. Para empezar, he visto cosas en la guerra que la mayoría de la gente no ha visto, así que enfrentarme a un inversor tampoco me daba miedo. Y en el fondo ser un empresario es ser un narrador. Le tienes que contar tu historia a inversores, clientes, usarios. Tal vez por eso me fue fácil. Lo difícil fue que no entendía la tecnología y también tuve mucho que aprender sobre negocio. Creo que ser periodista me preparó para las complejidades y contradicciones de ser empresario.


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