La filtración es de alcance mundial, falta saber dónde se violó la ley

El fin de semana pasado registramos una de las filtraciones más grandes y de mayor alcance en la historia, que dio forma a lo que ahora se promueve como “Los papeles de Panamá”; se trata de cerca de 12 millones de documentos que fueron extraídos de la base de datos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, y que se entregaron al diario alemán Süddeustche Zetung que a su vez, junto con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), convocó a 379 periodistas de 76 países a ordenar y organizar el material que se difunde desde el sábado 2 de abril. Éste tiene que ver con inversiones y creación de sociedades mercantiles que podrían –y el término condicionante “podrían” no es menor– significar transgresiones legales.


Precisamente porque se trata de una filtración este tema no es, como ha querido promover la propaganda, un trabajo periodístico de grandes proporciones aunque su magnitud sea enorme y aunque los resultados de la difusión de aquellos datos sean heterogéneos según las faltas y las leyes de cada país.


La semana pasada en México hablábamos de un hacker farsante, incluso casi cómico, pero “Los papeles de Panamá” aluden a otra cosa, sí son resultado de un hackeo en serio y comprende millones de datos. Vale la pena anotar que no es ilegal emprender una sociedad en un "paraíso fiscal" siempre y cuando ésta se declare a las autoridades del país de origen, por ello el SAT en México tiene la obligación de investigar, como aceptó ayer domingo. En suma, estamos frente a una gran filtración que organizaron periodistas de distintos países y que ello, hasta ahora, no implica ni el gran día para el periodismo y la información ni significa que empresarios, políticos y artistas mexicanos hubieran violado la ley. Vale la pena esperar.

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