AMLO: Ciro, adversario; atribuye a la fortuna y a Dios fracaso del atentado contra el periodista

Que siempre no, que dice el presidente Andrés Manuel López Obrador que Ciro Gómez Leyva no es su “amigo” sino su “adversario” porque está “al  servicio de la oligarquía”, y que no le parece grave el atentado a balazos que sufrió el periodista, y atribuyó a la fortuna y a Dios, no a alguna política de seguridad, que no se haya consumado el crimen.

Después de que el pasado martes llamó “nuestro amigo Ciro” al periodista, y Gómez Leyva no sólo lo negó sino que denunció la persecución y los insultos contra él y el atentado a balazos que padeció, este miércoles el tabasqueño dio contestación a lo dicho por el conductor de Imagen, en el que terminó por decir que la disputa son por “proyectos de nación”.

En su respuesta, el macuspano le dio la razón al periodista sobre la presunta amistad que presumió el martes: “Yo cometí ese error, o fue una manera de expresar de que no tengo yo enemigos: tengo adversarios. Pero le dije ‘amigo’ y pues no; no es mi enemigo, porque no tengo enemigos ni quiero tenerlos: tengo adversarios. Pero como le dije ‘amigo’, dice ‘usted no es mi amigo’, y sí tiene razón: no es mi amigo, es mi adversario”.

Sobre la declaración de Ciro de que a un amigo no se le dispara a la cabeza, López Obrador dijo que es una insinuación y dijo que “de ninguna manera nosotros tenemos el propósito de quitarle la vida a nadie, a ninguna persona”.

Acerca del atentado a balazos contra el periodista, López Obrador, como acostumbra, lo minimizó y prácticamente dijo que no le parece grave: “Que se serene, que se tranquilice, que piense que si desgraciadamente le hubiese pasado a él algo grave, hubiese perdido la vida, esa bala, como se decía antes, nos hubiese afectado a todos”.

Y el tabasqueño, en cuyo sexenio han sido ultimados 80 periodistas, comenzó a divagar sobre una frase de la época de Madero y después habló de la fortuna según Maquiavelo, a la que finalmente atribuyó que no se hubiera consumado el crimen, no a alguna política de seguridad exitosa: “Pero, imagínense, si no hubiese traído blindaje y lo asesinan, el daño que hubiese causado esa bala. Entonces por eso no considero correcto, adecuado, ético, hacer una insinuación de ese tipo”.

Eso dijo este miércoles López Obrador, quien del ataque a Gómez Leyva llegó a insinuar que se había tratado de “un autoatentado” para afectarlo a él. De ese tamaño su ética, ni más ni menos.

Como para remarcar el fracaso de la política de seguridad, este miércoles sobre el caso López Obrador insistió y prácticamente se encomendó: “Imagínense si le hubiese pasado algo, si hubiese perdido la vida… No, Dios existe. Yo tengo que dar gracias al Creador”.

El mandatario también negó una de sus prácticas diarias: “Pos yo no lo he insultado; yo lo único que he hecho es señalarlo como un periodista al servicio de la oligarquía, porque no miento (y él lo sabe) cuando sostengo que le dio entrada en su programa a las encuestas que un señor que luego en premio Calderón le entregó el Cisen (…) cuando precisamente Genaro García Luna era secretario de seguridad”.

Pero López Obrador ha insultado en innumerables ocasiones a Gómez Leyva en sus conferencias de prensa: “alcahuete de la corrupción”, participante en un fraude electoral, admirador de García Luna, “falto de escrúpulos”, “periodista alquilado”, “golpeador y mercenario de alto rango” son algunas de las descalificaciones que le ha dedicado al periodista, como ha documentado etcétera.

En ese sentido, por enésima ocasión el tabasqueño volvió a sacar el rencor que le provocan las encuestas de las, para él, traumáticas elecciones de 2006 y 2012, difundidas por el periodista. Y añadió contra Gómez Leyva: “No es insulto decir que fuiste parte de una estrategia muy sucia, perversa, para encumbrar al candidato del PRI”. Y, como quien no quiere la cosa, hasta proyectó una gráfica de encuestas de entonces: en eso se gastan los recursos y el tiempo del personal de la Presidencia de la República (lo que incluye a su titular).

Acerca de la persecución fiscal, López Obrador respondió a Ciro: “Voy a refrescar la memoria, y puede ser que consiga yo la información: llegó el gobierno, y como es de dominio público, decidimos que no íbamos a permitir a nadie la evasión fiscal, el fraude fiscal, y dos periodistas, Ciro y López-Dóriga tenían adeudos en el SAT. Les habían hecho mal las cuentas sus contadores; esto fue al inicio, creo que en el 19”.

Dijo que les revisaron sus cuentas y que les llamaron a ponerse al corriente, “y los dos aceptaron, y los dos me mandaron agradecer”. Añadió: “Pero no fue ninguna persecución; fue ‘oye, deben; pónganse al corriente’”

(Al terminar el segmento contra Gómez Leyva en su conferencia de prensa, López Obrador anunció la proyección de la segunda parte del infomercial que sobre el Tren Maya le produjo su amigo Epigmenio Ibarra, a quien su gobierno condonó impuestos y al que no sólo no le pidió ponerse “al corriente”, sino que, hasta en plena crisis de Covid-19, le otorgó un crédito por 150 millones de pesos cuando no se los daba a nadie, y al que le dio y amplió muchos privilegios para poder pagarlo, si es que lo hace).

El macuspano se puso a repartir papeles en su mundo maniqueo: “Ya no voy a llamarle ‘amigo’; pero es, le voy a decir ‘adversario’. Claro que es mi adversario y claro que él tomó ese camino de irse con los potentados; sí le gusta mucho el dinero, y pues no nos parecemos. Somos distintos”.

Y colocó la disputa en el eje de “proyectos de nación” distintos, y acusó al periodista de ser cómplice del empobrecimiento, del fraude electoral y remató al decir que “el dinero no es la felicidad”.

“Le deseo que le vaya muy bien a mi adversario Ciro Gómez Leyva”, concluyó el macuspano.

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