viernes 01 marzo 2024

Ataques de AMLO contra Ciro, mucho más allá de un tumor

por etcétera

Los ataques del presidente Andrés Manuel López Obrador contra Ciro Gómez Leyva van mucho más allá de si por escucharlo puede salir un tumor en la cabeza. Durante su gobierno, el mandatario ha mantenido una agresión constante contra varios periodistas, entre los que Ciro es uno de los más mencionados. Alcahuete de la corrupción, participante en un fraude electoral, admirador de García Luna, falto de escrúpulos, periodista alquilado, golpeador y mercenario de alto rango son sólo algunas de las descalificaciones que el tabasqueño ha dedicado al periodista y a otros con él.

Las líneas de ataque del tabasqueño contra Gómez Leyva han sido varias, entre las que se pueden destacar su presunta relación con Genaro García Luna y su participación en el supuesto fraude electoral de 2006 que alega López Obrador.

Admirador de García Luna

El 16 de junio de 2020, López Obrador empezó a señalar en sus conferencias de prensa la relación que estableció el conductor de Grupo Imagen con García Luna, secretario de Seguridad durante el gobierno de Felipe Calderón, la bestia negra del tabasqueño.

Aquel día López Obrador recordó que el “superpolicía” llevaba a periodistas, entre los que recordaba a Gómez Leyva (“aunque se enoje Ciro”), a un “búnker”, el C5. “Y salían de ahí, sorprendidos, admirados todos ellos. En ese entonces, creo que estaban en Milenio, iban por grupo; eran tours, les daba García Luna, y aplausos. ¿Y ahora?, ¿dónde está la autocrítica?, ¿y por qué no ofrecen disculpas? No se dice nada”, acusó.

Varias veces volvió López Obrador sobre ello, con la mención de la tecnología del búnker de García Luna, que “apantallaba” (sic) a los periodistas.

En abril de 2021, el presidente insistió sobre el funcionario de seguridad que “es muy importante por todos los personajes que estaban involucrados muchos medios de información, reporteros. Yo me acuerdo que Ciro Gómez Leyva era admirador de García Luna”.

En las conferencias de prensa presidenciales no sólo López Obrador ha atacado a Gómez Leyva, sino que varios de los periodistas paleros lo han descalificado en varias ocasiones y también ha sido señalado en la sección de Elizabeth García Vilchis. Entre aquellos destaca Carlos Pozo, alias “Lord Molécula”, quien el 19 de mayo de 2022 hizo una tarea encargada por el presidente: presentó el audio de una conversación entre Gómez Leyva y García Luna, en la que este niega cualquier contacto con la delincuencia organizada. Pero lo importante no era ello, sino agredir al periodista.

Y el presidente no ha soltado el tema: “Me llama la atención que, cuando sale el tema de García Luna, Ciro Gómez Leyva y otros se enojan. ¿Dónde está la capacidad para rectificar? ¿Por qué la autocomplacencia?”, dijo en junio de 2022.

Para entender un poco más el ataque a Gómez Leyva, nada inocente, se debe recordar que García Luna está preso en Estados Unidos donde debe enfrentar un juicio por relaciones con el Cártel de Sinaloa.

Defraudador electoral

Uno de los mitos fundacionales del obradorismo es el supuesto fraude en la elección presidencial de 2006, creado y atizado durante 16 años por el tabasqueño. En aquello también le atribuye participación al periodista.

Así, el 14 de enero de 2021 López Obrador recordó la larga transmisión que mantuvo Televisa del recuento de votos de la elección presidencial que realizaron, tres días después de la jornada electoral y conforme a lo que establecía la ley, los comités distritales del entonces Instituto Federal Electoral.

Como se recordará, por la dinámica de los conteos (los representantes de la alianza obradorista hicieron hasta lo imposible por retrasar los que se realizaban en las zonas donde había ganado Calderón), durante el día y buena parte de la noche el tabasqueño estuvo arriba, pero a altas horas de la madrugada del jueves se dio la vuelta a favor del panista por un muy corto margen (como lo mostraron los conteos rápidos que después se hicieron públicos).

De aquella transmisión, en la que participaron Gómez Leyva, Denise Maerker y Joaquín López-Dóriga, López Obrador dijo que estos se constituyeron “en tribunal electoral” (sic) para dar los resultados, y que mientras él iba arriba la gente estaba “feliz, contenta”.

Pero aseguró que ya estaba todo arreglado (según el testimonio de un empresario ya fallecido que no identificó) para darle vuelta al resultado mediante los paquetes de Guanajuato.

“Fue un doble agravio: el haberse robado la elección y de haber hecho ese simulacro perverso, ese montaje con los medios”, comentó López Obrador. Y acusó que en ello participó Gómez Leyva. En abril y octubre de 2022 el tabasqueño volvió con el mismo cuento, uno de los más enarbolados por sus seguidores.

Alcahuete de la corrupción

Otro punto de enfrentamiento fue el desabasto de medicamentos para los niños con cáncer. En su conferencia de prensa del 23 de enero de 2020, donde afirmó que sí había abasto, que nunca iba a faltar y que se comprometía a que así fuera, cuestionado por uno de sus paleros sobre la supuesta “utilización” que Gómez Leyva hizo del caso, López Obrador dijo que en el periodo neoliberal aumentó el papel de los “traficantes de influencias a partir del control de los medios de comunicación”.

“Como ya no existe de parte del gobierno esta posibilidad de seguir alimentando medios con dinero público para beneficio de grupos de intereses creados, pues hay inconformidad en algunos medios. Nada más piensen ustedes que ha habido una reducción considerable del presupuesto destinado a la publicidad; antes no había límite. Por mencionar algo, ahora ya no tenemos posibilidad de estar pagando esta publicidad y hay inconformes, y siempre ha habido opositores, o sea, es normal que esto pase”, expresó López Obrador.

Pero no sólo ello: López Obrador también se refirió a la falta de “escrúpulos morales” (sic) de medios y periodistas a propósito del caso de Gómez Leyva. Acusó que muchos “eran alcahuetes del régimen de corrupción, de injusticias, de privilegios”, y que “ahora están muy molestos”.

Con prejuicios e ignorancia sobre la información presentada por Gómez Leyva, presumió no haber visto su programa porque él se acuesta temprano, “pero ya me imagino, o sea, no hace falta verlo. No habló seguramente de esta empresa que tiene el contrato, no habla de la gran corrupción que ha habido en el sector salud, mucho menos va a hablar del propósito que tenían los anteriores gobernantes, a los que él protegía, de privatizar la salud. Ni modo que hable de eso”.

Por ello el presidente dijo que había convocado a los funcionarios del sector salud para informar, porque “antes no podíamos; nada más era Ciro, la opinión de Ciro. Ahora no, ahora aquí estamos ejerciendo nuestro derecho de réplica”.

Bajo esa bandera el tabasqueño ha enderezado sus ataques contra periodistas. Y hoy es muy claro lo que ocurrió con la promesa del tabasqueño respecto al abasto de los medicamentos, del que dijo que ya lo había y que nunca iba a faltar, así como de la supuesta corrupción del sector salud: no hay ni siquiera detenidos por ella.

También en el tema de salud, el 29 de julio de 2020 López Obrador recriminó al periodista acusarlo de machismo por no usar el cubrebocas, y pretendió defenderse con la mención de que sí guardaba “la sana distancia”. Añadió sobre el periodista: “Es, desde luego, el coraje que lo lleva a ofuscarse y hacer esas afirmaciones sin sentido”.

En los primeros días de 2021, con la pandemia de Covid-19 en pleno, López Obrador incluyó a Gómez Leyva entre quienes participaban en una “campaña de desprestigio” contra el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, y le acusó de que cuestionaba “sin ir al fondo”.

En agosto de 2021 el tabasqueño volvió a la carga en la materia sanitaria, cuando denunció tanto a Ciro como a Pascal Beltrán del Río “porque trabajan en una empresa que maneja hospitales privados, entre otros negocios. Entonces, pues es normal que estén en contra de nosotros, que estamos planteando que la salud sea un derecho para todos, atención médica, medicamentos gratuitos, porque el modelo era a privatizar todo: la salud, la educación, la seguridad social, bueno, hasta las cárceles las privatizaron”.

Fuera del presupuesto

Además de la corrupción, López Obrador también ha acusado al conductor de Radio Fórmula de mentiroso. El 22 de abril de 2020, en una de las “lecciones” de periodismo que pretende dar, habló sobre los profesionales de esa disciplina, a varios de los cuales acusó de no “entender la nueva realidad” y que, “desesperados, optaron muchos por la mentira”. Ejemplificó con Gómez Leyva, de quien dijo que “venía de un periodismo profesional, nuevo, independiente”, pero fue de los que “se fueron volviendo conservadores, se cansaron de ser como eran. Es que siempre hay tentaciones”.

Desde entonces estaba muy claro que el mandatario incluía al periodista entre sus adversarios. Así, el 9 de junio de 2020 López Obrador presentó, con la lectura de su vocero, Jesús Ramírez Cuevas, un documento muy dudoso origen, llamado “Rescatemos a México”, de un hasta ahora ficticio “Bloque Opositor Amplio”, en el que se planteaba cómo el sector opositor ganaría la mayoría en las elecciones federales de 2021 y revocaría el mandato presidencial.

Del supuesto “bloque” formaban parte partidos, políticos, gobernantes, organizaciones de la sociedad civil, grupos empresariales, medios de comunicación y comunicadores. En el listado de estos últimos aparecía Gómez Leyva.

Por supuesto, López Obrador no podía menos que vincular a su némesis con el periodista para mejor condenarlo. Así, el 7 de mayo de 2021 dijo que Claudio X. González articuló un grupo en su contra con el plan de quitarle el presupuesto. En esa organización incluyó a Gómez Leyva al lado de Diego Fernández de Cevallos, Roberto Madrazo, Carlos Salinas y Felipe Calderón, entre otros.

En esa misma sesión atacó a Héctor Aguilar Camín y a Enrique Krauze y a sus respectivos grupos, de los que dijo que “ya no reciben dinero del presupuesto” porque es “del pueblo y se le entrega a la gente que más lo necesita, a los pobres”, por lo que “ahora los tenemos encima. Y es la misma historia de López-Dóriga y de Ciro Gómez Leyva, y de Loret de Mola y de Krauze y de todos ellos, pero ¿pues qué le hacemos?”.

En diciembre de 2021 López Obrador insistió sobre la empresa para la que trabaja el periodista y describió una situación cuando menos muy parecida al “chayote”: “No les vamos a seguir dando contratos para que construyan hospitales, reclusorios, para que, como son también dueños de la televisión, sus conductores no nos cuestionen, para que Ciro no esté cuestionándonos todos los días, Ciro Gómez Leyva y otros. No”.

Cuartoscuro

Golpeador alquilado

En los últimos días de enero de 2022 Latinus presentó un reportaje en el que se mostraron los lujos con los que vivía en los suburbios de Houston José Ramón López Beltrán, especialmente la “Casa Gris” que habitaba, sin que se supiera cómo podía sostener ese tipo de vida.

Ello desató la furia presidencial, que buscó dar un contragolpe a Carlos Loret de Mola mediante la exigencia de que mostrara sus ingresos y el origen de ellos. Pero la ofensiva distractora no sólo fue contra el periodista yucateco, sino también contra otros, entre ellos Gómez Leyva.

Así, por ejemplo, el 16 de febrero, López Obrador pidió que un grupo de periodistas, por “ética” (la muy peculiar que él dice sostener), informaran cuánto ganan, con la argucia de que “no representan al pueblo, representan a intereses creados” y de que sus ingresos “tienen que ver con el presupuesto y con bienes públicos”.

Los acusó: “No hay ningún problema que ellos ejerzan su periodismo, incluso que calumnien, porque estamos en una época de mentiras en el manejo de medios, de guerra sucia, no importa”.

“¿Qué problema puede tener Ciro en decir cuánto gana?”, personalizó el tabasqueño.

Al siguiente día, con el asunto de la “Casa Gris” de su hijo en ebullición, López Obrador continuó con su estrategia distractora contra los periodistas, y afirmó que hay “grupos de poder que utilizan medios de información y a periodistas den a conocer cuánto destinan a esas acciones y que estos periodistas famosos, que son alquilados para defender estos intereses y golpear a opositores, den a conocer cuánto ganan, porque obtienen muchísimo dinero, son mercenarios de alto rango”.

Y ejemplificó con algunos comunicadores: Gómez Leyva, López-Dóriga y Jorge Ramos, y destacó la relación que tienen con la corrupción: “Porque no defienden al pueblo, eso es un cuento; defienden a grupos de intereses creados, defienden a quienes hacen jugosos negocios al amparo del poder público, a quienes se dedican a la corrupción o a solapar la corrupción”.

Al día siguiente López Obrador continuó con la estigmatización de Ciro y otros: “No defienden al pueblo; les pagan todo ese dinero para defender intereses creados contrarios al pueblo, les pagan todo este dinero para mantener el régimen de opresión, de injusticias y de corrupción. Y es dinero que deja de recibir el pueblo, es dinero del presupuesto, o de negociaciones que se hacen para entregar bienes nacionales, bienes del pueblo a particulares”.

En varias conferencias de prensa, mientras salían más detalles sobre su hijo José Ramón, López Obrador insistió sobre la publicación de los ingresos de los comunicadores, a los que llegó a llamar “golpeadores”.

Dañino para la salud

Para mayor satanización, López Obrador ha ubicado a Gómez Leyva en las coordenadas de sus prejuicios y de su propaganda. Así, por ejemplo, el 24 de junio de 2021 el presidente describió un tipo del personaje que él denomina “fifí”, “junior” de la oligarquía, con más de 500 millones de dólares de fortuna y “fanáticos del conservadurismo, muy cercanos al pensamiento fascista; son clasistas, son racistas”.

¿Cómo se informan esos “fifís”? Dijo el tabasqueño que no ven la “mañanera”, pero que tienen a un grupo de medios y periodistas, entre los que está, por supuesto, Gómez Leyva.

Apenas el 6 de diciembre 2022, cuando acusaba falsamente a la senadora Xóchitl Gálvez de rechazar los apoyos a los asuntos mayores y se negaba a darle derecho de réplica, le dijo que podía ir a otros foros, entre otros, con “Ciro” y otros comunicadores, de los que dijo: “Yo sostengo que ellos no le tienen amor al pueblo, y que si fuese por ellos no existirían los programas de Bienestar, porque me consta”.

Así llegamos al 14 de diciembre, cuando López Obrador acusó hasta de daños sanitarios a Gómez Leyva: “Imagínense si nada más escucha uno a Ciro o a Loret de Mola o a Sarmiento; no, pues… Además, es hasta dañino para la salud, o sea, si los escucha uno mucho hasta le puede salir a uno un tumor en el cerebro”.

Un día después el periodista fue balaceado cuando circulaba en su camioneta por la noche en la Ciudad de México, ataque del que afortunadamente resultó ileso por el blindaje de la camioneta en la que viajaba.

El 16 de diciembre, y después de todo lo anterior, apoyó y le mandó su solidaridad y un abrazo al periodista. Y añadió: “Lo principal es que nadie debe ser molestado, afectado, dañado, y a nadie se le debe de agredir, y mucho menos quitarle la vida, que es lo más sagrado, la vida humana”.

Así lo dijo López Obrador, después de sus numerosos ataques contra Gómez Leyva, uno de los periodistas más estigmatizados en sus conferencias de prensa.

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