Son jarocho que se baila en pareja. Veracruz, cuna de políticos y de grillos, de leyendas del servicio público, desde Presidentes de la República hasta policías del sistema, también de quienes se distinguen por su folclor e ineptitud. Veracruz, de por sí tierra caliente, hoy hierve.
Las campañas de siete aspirantes y donde sólo dos tienen probabilidades, cuentan con lo necesario para despertar interés nacional. Gobierno priista que, en sus postrimerías, abrió flancos escandalosos que repercuten hasta en Bucareli.
Circo mediático que se alimenta de una baja pero rica clase social, asentada en los residenciales de Boca del Río, el caso de la joven Daphne y los perversos Porkys, escurridizos protagonistas de una historia que cada vez huele más a gas, como Poza Rica, que antes de entrar saluda con tufo inconfundible.
Pero si los ricos lloran en Veracruz, los pobres más. Jóvenes que, en Papantla o Tierra Blanca, han sido detenidos por policías municipales al servicio del crimen organizado de la región, tema que se agolpa y desborda. Ayer madres de personas desaparecidas se manifestaron afuera de las instalaciones de la Policía Federal en el puerto de Veracruz.
Reclaman que Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, cumpla su compromiso para reunirse y atender demandas ante la ineficiencia de las autoridades locales.
Lucía de los Ángeles Díaz, del Colectivo Solecito, veracruzano, afirmó que hay mil 550 casos en la Fiscalía General de Veracruz por desaparición en averiguaciones previas sin avances, y la cifra negra es de 15 por cada caso, por lo que se calculan en miles las personas que han desaparecido.
La violencia atomizada amenaza la vida cotidiana en amplias regiones de Veracruz, las autoridades en funciones hacen lo que su imaginación les dicta, hasta cambiar de vocero y no de fiscal.
Los candidatos en lisa proponen encarcelamientos, revanchas; hasta la figura de un Comisionado Federal (al estilo Michoacán) promueven por ahí.
En ese contexto el senador con licencia y candidato priista Héctor Yunes Landa enfrenta la contaminación política del estado que le impide hacer campaña a partir del prestigio y el membrete de su partido.
Su primo y contrincante, Miguel Ángel Yunes Linares, dejó el PRI hace mucho, va en alianza PAN-PRD y sin duda en esa asociación contra natura el capitán es él. El personaje es más potente que los escudos partidistas que se ponen a su servicio en una elección que consideran ventana de oportunidad única para arrebatar al tricolor un bastión histórico, heroico y, además, con el tercer padrón de electores más grande a nivel nacional.
Cada una de las 12 elecciones a celebrarse el 5 de junio próximo es estratégica para las proyecciones políticas de los partidos en el poder o fuera de él, más, como dijo Fidel Velázquez, “los mexicanos somos todos iguales, pero hay unos más iguales que otros”. Así pasa con Veracruz.
Este artículo fue publicado en La Razón el 13 de Abril de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página
