Como un acto de “intolerancia tremenda”, calificó la presidenta Claudia Sheinbaum el retiro de las estatuas de Fideo Castro y el Che Guevara, por una decisión unilateral de la alcaldía Cuauhtémoc, toda vez que no se llevó a cabo conforme a los reglamentos y no se consultó al comité que autoriza este tipo de acciones.
Sin mencionar su nombre, la mandataria aludió a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessanda Rojo de la Vega, a quien tachó de “hipócrita” por ir de vacaciones en Cuba, pues si está tan en contra de lo que ese país representa, no hubiera ido.
“No se puede quitar una estatua, un monumento, así, nada más porque sí, porque se le ocurrió a alguien; tiene que pasar por un comité y en este caso no pasó por el comité. Y el argumento, primero, es de una intolerancia tremenda; y segundo, también muy hipócrita porque ya después se vio que ella estuvo también en Cuba de vacaciones, o sea, si hubiera estado tan en contra, no se hubiera ido ahí de vacaciones, ¿no?”, fustigó.
Según Sheinbaum, ya había intención de subastar las estatuas, lo cual representaría un daño patrimonial; por ello, dijo, la Secretaría de Cultura federal en coordinación con el Gobierno de la Ciudad de México, van a realizar las gestiones correspondientes para recuperar las esculturas y reubicarlas para poner fin a este asunto.
La titular del Ejecutivo rechazó las comparaciones de este caso con lo que ocurrió cuando ella, como jefa de Gobierno de la CDMX, mandó quitar el monumento a Colón de Paseo de la Reforma y aseguró que ella sí tuvo “argumentos”: una petición de pueblos originarios que consideraban “una afrenta” que la estatua estuviera en ese lugar.
Sin embargo, Sheinbaum no dijo la verdad. El monumento fue quitado sin previo aviso a principios de octubre de 2020; el día 10 la entonces jefa de Gobierno dijo que su retiro se debía a que la estatua sería sometida a trabajos de restauración; y aun cuando negó que la decisión obedeciera a las amenazas de derribarla por parte de opositores a conmemorar el Día de la Raza, Sheinbaum dijo que era un buen momento para “reflexionar” sobre el papel de Colón en la historia de México.
Fue hasta casi un año después, en septiembre de 2021, tras las críticas recibidas y en el marco de los festejos que el gobierno de AMLO organizó con motivo de la fundación de Tenochtitlan, que Sheinbaum anunció que el retiro de la estatua de Colón era un paso contra “el silencio histórico” que ha ocultado el esclavismo y exterminio de los pueblos originarios. Agregó que un comité decidiría cuál sería la figura que lo sustituiría.
“Mover a Colón implica dejar como legado una visión que rescata no solo la participación de las silenciadas, sino que las coloca en el centro, en el centro de nuestra ciudad, en el centro de nuestra nación”, declaró el 14 septiembre.
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