De acuerdo con el más reciente informe de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), Gaza y México son las regiones del mundo más peligrosas para el ejercicio del periodismo en último año, en el que un total de 67 periodistas han sido asesinados en todo el mundo; de ellos, por lo menos 53 perdieron la vida en conflictos armados o acciones del crimen organizado.
En el reporte se indica que de los 67 informadores, al menos 29, equivalentes al 43%, fueron asesinados en Gaza en el contexto del conflicto bélico con Israel; de hecho, en el documento se cataloga al Ejército israelí, como “el peor enemigo de los periodistas”, pues desde 2023 esa guerra ha cobrado la vida de 220 profesionales de los medios de comunicación.
Por lo que respecta a México, en 2025 han sido asesinados 11 periodistas y se le considera como “el año más mortífero” en el país en al menos tres años; el crimen organizado es un factor que ha contribuido al alarmante incremento de asesinatos de periodistas. A un año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, RSF le reprocha el fracaso en la protección de los periodistas, pese a los compromisos asumidos con la organización.
La letalidad para los periodistas en México ha llevado a RSF a hablar de una “mexicanización” de América Latina, región que acumula el 24% de los periodistas asesinados en todo el mundo; si se incluye también al Caribe, el porcentaje sube se incrementa a 26%.
En cuanto a los periodistas encarcelados, hasta diciembre de 2025, un total de 503 fueron detenidos en 47 países de todo el mundo. China encabeza la lista con 121, seguido por Rusia con 48, la mayoría de ellos extranjeros, con 26 ucranianos.
Por lo que respecta a periodistas desaparecidos, suman 135 periodistas en todo el mundo y de acuerdo con el informe este fenómeno es particularmente evidente en países como Siria, con 37; México con 28 e Irak con 12.
En su documento, RSF señaló que debido a las guerras o a las políticas represivas contra los periodistas, han obligado a un importante número de ellos a exiliarse de países como Afganistán, Rusia o Bielorrusia, que siguen “purgando” su territorio de todos los medios independientes, o de países que se han vuelto particularmente cerrados desde 2025, como El Salvador, donde su presidente, Nayib Bukele, ha emprendido lo que se califica como una ola de represión.
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