Los medios y periodistas que ejercen bajo consigna se rigen bajo sus propias reglas: no registran hechos, abrazan causas; no necesitan verificar la información que sus fuentes les proveen, basta con que ellos crean que es cierta; sus historias son espectaculares, pero no son resultado de una investigación acuciosa, sino de una construcción tramposa donde se concatenan acontecimientos que en circunstancias normales no tienen ninguna relación entre sí, donde un detalle insignificante se transforma en una prueba contundente y donde una práctica ilegal en otros, en ellos adquiere validez siempre y cuando contribuya a apuntalar “su verdad”.
Aristegui Noticias y Proceso, medios que junto a otros, llevan a cabo desde hace once meses una cobertura informativa bajo los parámetros antedichos sobre el conflicto legal entre las empresas OHL e Infraiber, dejan en claro una vez más que la causa se antepone al periodismo.
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El diario digital El Español difundió el miércoles 9 de marzo una nota en la cual se narra que Javier López Madrid, yerno del presidente de la constructora OHL en España, Juan Miguel Villar Mir, enfrenta una investigación por acoso sexual en contra de la dermatóloga Elisa Pinto, con quien presuntamente mantuvo una relación extramarital. Como parte de la indagatoria, el citado medio de comunicación hispano difundió unos mensajes que López Madrid envió a Pinto y donde éste presume de una relación cercana con los reyes de España y le cuenta cómo éstos han tenido reuniones y cenas con diferentes personajes políticos, entre ellos el presidente de México, Enrique Peña Nieto, una de las cuales se efectuó en la sede de OHL. Se recuerda también que López Madrid también es investigado por su presunta participación en el financiamiento irregular al Partido Popular.
Esta información, totalmente inconexa con el litigio que mantienen OHL e Infraiber, ha sido utilizada y manipulada tanto por Aristegui Noticias y Proceso, para continuar con su línea discursiva en contra de la empresa española como un emblema de corrupción. La presunta reunión de Enrique Peña Nieto con los reyes de España, de ser un hecho meramente circunstancial en la nota de origen que ocupa una sola línea, los medios mexicanos la convierten en “la nota”, a pesar de que no existen más detalles sobre el contexto en que se celebró ni de los temas que en ella se trataron. Pero eso es lo de menos, Proceso y Aristegui construyen la historia a su modo.
Aristegui Noticias apunta que la constructora hispana tiene fuertes intereses en México, donde es considerada una de las contratistas favoritas del gobierno. Recuerda algunos de los audios en que se han filtrado a raíz de su conflicto con Infraiber y en donde se “prueba” que hubo otras reunión de Peña Nieto con ejecutivos de OHL. También destaca que enero pasado, el director de OHL México, Sergio Hidalgo, confirmó que sí hubo tal reunión. Pero el portal omite decir que en esa misma ocasión el ejecutivo denunció una campaña de extorsión por parte de Infraiber.
Por lo que respecta a Proceso, también le da un realce que no tiene a la reunión entre Peña Nieto y los monarcas españoles y destaca, a manera de contexto, que OHL y sus principales ejecutivos son investigados por casos de corrupción en España y en México por el escándalo de presunto pago de sobornos a autoridades del gobierno federal y del Estado de México. Cuando en la nota de El Español no se menciona en ningún momento el conflicto de OHL en México, Proceso y Aristegui se encargan de insertarlo.

Además de distorsionar el contenido de una nota que nada tiene que ver con el diferendo legal entre OHL e Infraiber, ambos medios omiten mencionar que las indagatorias de la policía española determinaron que la dermatóloga Elisa Pinto, se envió a sí misma los mensajes que presuntamente le mandó Javier López Madrid, por lo que ahora es investigada por falso testimonio.
Asimismo, en los laxos códigos de ética que rigen su actuación, Aristegui Noticias y Proceso esta vez le dan la bienvenida a las filtraciones de conversaciones privadas, gracias a las cuales pudieron saber de una reunión de Enrique Peña Nieto con los reyes de España en la sede de OHL, aunque no sepan más. Ahora no son una violación a la Constitución ni a la dignidad humana, como ambos medios catalogaron la revelación de los diálogos entre Kate del Castillo y El Chapo Guzmán.
El periodismo por consigna no conoce fronteras ni nacionalidades, por eso The Guardian se prestó a la difusión de una entrevista con la presunta hija de Joaquín Guzmán Loera, “ElChapo”, donde confesó que su progenitor financió campañas de políticos mexicanos y contó con la complicidad de las autoridades para su fuga. El reportero encargado de dar cauce a estas revelaciones, José Luis Montenegro, no exigió pruebas de estos hechos y ni siquiera se aseguró de verificar la autenticidad de su fuente: le bastó con creer en ella porque le mostró un documento que la acredita como hija del capo y porque su conversación era fluida. Al diario inglés tampoco le importó lo endeble del testimonio: era un golpe espectacular y eso es suficiente para darlo. Y como en México se pondera tanto lo que viene de afuera, Proceso, Aristegui Noticias y prácticamente toda la prensa, se enganchó con esta trama.
Cuando actúan por consigna, los medios no hacen periodismo, construyen historias atractivas y sus audiencias, ávidas de éstas, las creen como dogma de fe. Y es justo ése, el fin supremo de este círculo pernicioso.


