Tras 69 días de mentiras, Pemex admite que derrame en el Golfo fue su culpa

Tras 69 días, Petróleos Mexicanos admitió que una fuga en sus propias instalaciones fue el origen del derrame petrolero en el Golfo de México, luego de numerosas versiones falsas propaladas hasta por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Víctor Rodríguez Padilla, director de Pemex, reconoció en rueda de prensa realizada este jueves que el derrame fue causado por una “pérdida de integridad mecánica” en un oleoducto de la zona de Cantarell. 

Dicha fuga, dijo, no le fue reportada a él. Personal operativo y mandos medios intentaron ocultarlo, y fue hasta que revisó “personalmente” imágenes satelitales que determinó la verdad, según relató.

Ello, luego de semanas en que desde diversos niveles de gobierno se dieron explicaciones falsas, como que el derrame provenía de buques no identificados o de emanaciones de chapopoteras naturales. 

Se registró “una fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex, que había sido negada sistemáticamente por las áreas operativas, especialmente en marzo cuando comenzaron a llegar arribazones de petróleo a las costas del Golfo de México”, reconoció.

“No es una plataforma donde ocurrió el incidente, fue un oleoducto, un oleoducto de 36 pulgadas. Ahí fue donde se efectuó la fuga. Efectivamente, está en una zona de plataformas, que es el activo Abkatún-Pol- Chuc, en la que hay tres yacimientos en tres zonas distintas”.

Refirió que la fuga fue detectada por las áreas operativas el 8 de febrero, pero fue hasta el 14 de febrero que se cerró la válvula principal. Además, sin informar a los mandos altos, el personal, acusó, intentó reparar la fuga.

Apuntó que Pemex ya presentó ante la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Buen Gobierno las denuncias correspondientes en contra de los funcionarios responsables. 

El funcionario dijo que se detectaron al menos siete grandes irregularidades cometidas por el personal de Pemex, entre ellas la reparación no reportada del oleoducto dañado, la fuga en sí misma, que fue negada sistemáticamente por las áreas operativas; la coincidencia en el sitio donde se detectó la “pérdida de integridad” del ducto con el origen de la estela de aceite observada en imágenes satelitales.

También el hecho de que las áreas operativas recuperaron “agua oleosa” en el mar y lo ocultaron. Asimismo, se desplegaron once barcos para contener, recuperar y dispersar los hidrocarburos derramados, pero se mintió al respecto. Otra irregularidad fue la tardanza en cerrar la válvula, para no evidenciar el derrame.

Como consecuencia, informó, tres altos funcionarios fueron removidos de sus cargos y denunciados penalmente ante la Fiscalía General de la República: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos; y el líder de Derrames y Residuos.

Declaró también que “estamos revisando, porque algo falló en la cadena de información. Si no, nos hubiéramos inmediatamente dado cuenta de la magnitud, y hubiéramos actuado en consecuencia y este se detectó como un incidente menor, así fue declarado, pero algo falló en los protocolos,  que efectivamente es nuestra tarea principal, que hemos estado haciendo la revisión de todos esos protocolos”,

Se recordará que el 12 de marzo pasado, a un mes de registrado el derrame y cuando ya había llegado hidrocarburo a Veracruz, la gobernadora Rocío Nahle aseguró que el propio director de Pemex le había informado que el origen era un barco.

En declaraciones a medios, Nahle dio una explicación que resultó una mentira.

“No teníamos la información de dónde se había originado el derrame, qué había pasado, me informó el director de Pemex que afortunadamente detectaron el origen, se contuvo. Fue el derrame de un barco, de un barco privado de una petrolera privada que no le trabaja a Pemex. Son estas petroleras que han hecho trabajos de exploración y explotación, que tienen contratos, de los contratos que se dieron con Enrique Peña Nieto, de acuerdo a lo que establecía la ley y tuvieron asignaciones, y bueno hoy estamos viendo este incidente”, dijo.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó en dos ocasiones que Pemex no tenía nada que ver. Lo dijo el 19 de marzo y luego el día 23. 

El día 19 dijo: “Por cierto, no fue Pemex. Esto es muy importante, el derrame no fue de Pemex. Se está también haciendo la investigación, aparte que fue de un barco, se está viendo la empresa, pero ¡no fue un derrame de Pemex!”.

La versión de este día fue recuperada por la iniciativa Infodemia, que en un posteo en sus redes sociales y en grandes letras calificó como “falso” que la culpa del derrame hubiera sido de Pemex. 

El 23 de marzo, nuevamente en la mañanera, la presidenta señaló: “Hubo un derrame, como ustedes saben, de un barco… No es derrame de Pemex”. 

Días después, el 26 de marzo, el titular de la Secretaría de Marina, Raymundo Morales, aseguró que ya tenían identificadas las fuentes del derrame: un buque y las chapopoteras naturales.

“Hasta el momento, en el caso del buque, por imágenes de satélites se sabe que hubo una mancha alrededor del fondeadero, sin poder determinar cual de los 13 buques la hizo, cuatro todavía navegan en México, el resto de buques que navegan en aguas internacionales hemos pedido cooperación para pasarles inspección y ver cuál buque hizo el vertimiento”, dijo. 

Agregó que “la fuente que sigue activa y creemos que es la que más contaminante ha vertido, es la correspondiente a las chapopoteras naturales que están en Cantarell, en Sonda de Campeche, estas chapopoteras tienen una emanación permanente, natural, sin embargo, ha habido un mayor flujo de contaminante en el último mes”.

ofv

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