Recomendamos: Ciudad perdida, por Gil Gamés

Mano sobre mano, Gil observaba la escena. Parecía tranquilo, pero la verdad sea dicha (muletilla pagada por Morena), Gamés se sentía como un engomado adherido a la realidad, un raro holograma que visto de un lado resalta un perfil y visto del otro muestra otra dimensión.


Hace apenas unas horas, la Ciudad de México tenía un serio problema de contaminación ambiental, como hacía catorce años no lo tenía; es más, Gamés ya había olvidado los Imecas. Con la novedad de que los que habitan la ciudad se enfrentarán a un nuevo problema: la basura. El Estado de México ha cerrado sus puertas de los tiraderos a los camiones de basura capitalinos. Gil lo leyó en su periódico El Universal: “el relleno sanitario de Cuautitlán dejó de recibir basura de la Ciudad de México por instrucciones del gobierno estatal”. Afuera del confinamiento (que así le dicen) estaban en fila unos 50 camiones recolectores en espera de que les permitieran la entrada. ¿Tenemos un problema? Yo les devuelvo dos.


La Ciudad de México produce 12 mil toneladas de basura cada día, de las cuales 8 mil son enviadas a otros estados. Es decir: la ciudad no tiene donde poner su basura. Menudo problema. Gamés lo sabe: empeñados en no encontrar soluciones, dejamos crecer los problemas.


Si tuviéramos por lo menos un paliativo, un revulsivo, en fon, se requiere lava losa con experiencia; se hace zurcido invisible; se arregla bejuco; se busca vendedora, magnífica presentación, sueldo base más comisión. En fon.


http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/ciudad-perdida.html

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