El periodista debe defender el derecho de los ciudadanos a saber lo que está pasando, cómo se toman las decisiones que los afectan y cómo se gasta el dinero público.
La meta del periodismo no es tumbar funcionarios. Cuando el resultado de una investigación periodística es el retiro de alguien de un cargo público, ese hecho no debe considerarse como un éxito del reportero sino más bien como una prueba –por lo demás inusual– de cierta efectividad del control social.
De la misma manera cuando el funcionario se queda en el puesto a pesar de los hechos expuestos por el periodismo –que es lo que sucede la mayoría de las veces- tampoco se puede considerar un fracaso de quien informa.
La labor del reportero consiste en entregar información a los ciudadanos para que sepan lo que está pasando y así puedan tomar mejores decisiones.

