Una nueva guía de comportamiento del Vaticano señala que los sacerdotes y obispos no tienen la obligación de denunciar ante las autoridades ni reportar a sus superiores hechos “pecaminosos” que sean de su conocimiento, entre ellos, la pederastia.
“De acuerdo al estado de las leyes civiles de cada país donde la denuncia es obligatoria, no es necesariamente el deber del obispo referir los sospechosos a las autoridades, la policía o los fiscales del Estado en el momento cuando quedan al tanto de crímenes o hechos pecaminosos”, se lee en la guía, de acuerdo al reporte de BBC.
Este reglamento fue presentado en febrero de este año y su autor es el monseñor Anatrella, reconocido por su “teoría de género”, la cual sostiene que el reconocimiento de los derechos de los homosexuales y su difusión masiva en los medios provocan “serios problemas a los menores de edad” porque les generan “nociones radicales de orientación sexual”.
Según el medio citado, la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, creada por el papa Francisco para evitar más casos de pederastia clerical, no tuvo participación en la redacción del manual, pese a que ya es un documento oficial de la Iglesia Católica.
Tras darse la noticia, integrantes de la Red de Sobrevivientes de Abuso de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) protestaron por la nueva normativa clerical pues abre la posibilidad de que más violaciones queden impunes.
“Sus sistemas funcionan para proteger los intereses de la institución. No colocan de primero la protección de los niños”, denunció Nicky Davis, miembro de SNAP.
Por su parte, el abogado de Broken Rites (asociación que también lucha por el reconocimiento de las víctimas). Wayne Chamley, dijo que “esto básicamente instruye a los obispos a no tener que hacer nada; es responsabilidad de las familias o las víctimas de ir a la policía. Eso es incomprensible, aunque no me sorprende”.
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