El Cuau o cómo el pueblo sí se equivoca

Rojo amanecer en 2016 para Morelos tras el asesinato de Gisela Mota Ocampo, efímera alcaldesa de Temixco, quien durante su toma de posesión habló de abatir la inseguridad en su municipio, que en corto compartió que tenía “presiones” de la delincuencia organizada y también que rechazó protección especial, reveló el gobernador Graco Ramírez. También que estudiaría el debatido tema del mando único policial al cual varios se oponen.


Gisela Mota Ocampo es historia, estadística criminal y carroña para los zopilotes de la política; el PRD condena, el gobernador aprovecha el luto para gobernar por decreto y el alcalde de Cuernavaca, opositor o vocero de los opositores al mando único en la capital morelense, enseña de qué está hecho, amenaza e insulta, honra el apellido que su madre le dio y se pone bravo. Cualidad en las canchas, defecto en la política. Muestra cómo “la voz del pueblo expresada en las urnas”, sí se equivoca.


El Partido Social Demócrata en Morelos buscaba mantener el registro y sus prerrogativas al contratarlo como candidato (continúa la especie sobre el pago de ocho millones de pesos a Blanco Bravo) y terminó por sacarse la lotería al ganar el 7 de junio la elección. Los habitantes de Cuernavaca no, ellos perdieron cuando el populismo brincó de la cancha, donde poco daño hace, a las urnas, en donde la pesadilla ha comenzado.


El promotor deportivo y empresarial del ex futbolista, José Manuel Sanz, dijo la semana pasada en una reunión con perredistas donde negociaba las condiciones y recursos para la gestión de Cuau que el goleador no decidía nada, que él solo firmaba, insinuando (o confirmando) que son otras manos las que deciden y mueven los hilos del poder municipal.


A los dueños del PSD morelense se les vincula con el crimen organizado. Graco Ramírez ha subrayado esa línea al declarar que son intereses criminales los que buscan bloquear la instrumentación del mando único. Mismo que por decreto ha impuesto para 15 de los 33 municipios morelenses, incluida la capital.


Ayer el municipio de Cuernavaca anunció que buscará que sea la SCJN la que defina la potestad del Ejecutivo estatal para tomar el control operativo y financiero sobre la seguridad pública del primer orden de gobierno. Ya se verá que opinan los ministros. Por lo pronto, las labores de conciliación y entendimiento obligan al gobierno federal a mediar en el tema. Las incapacidades de Graco Ramírez y la chabacanería del edil de Cuernavaca, sumadas al poder criminal de Los Rojos o de otros, marcan agenda.


Los bonos democráticos que dan la alternancia, los independientes, los mesiánicos, los simpáticos o famosos, se esfuman rápido. El expediente Morelos-Temixco-Cuernavaca nos obsequia líneas para leer en este año electoral; prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila.



Este artículo fue publicado en La Razón el 05 de Enero de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página

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