Jenaro Villamil, el reportero de la revista Proceso, lo hizo otra vez: como parte de la consigna contra Televisa difundió ayer en la tarde sobre una reunión celebrada en la Ciudad de México entre los directivos del consorcio que, en realidad, nunca existió. Villamil detalla incluso que, su invento de conciliábulo, Carlos Loret de Mola se habría enojado mucho por no haber sido designado como sustituto de Joaquín López-Dóriga en la conducción del noticiero nocturno. El único problema para esta versión es que Loret de Mola no estaba en la Ciudad de México sino en la India y que, ese día y a esa hora, en las instalaciones del consorcio no estaba más que López-Dóriga.
Más allá de ese otro invento de Villamil, otro asunto es que se tengan proyectados cambios en la barra de noticieros de Televisa: eso se sabe desde que varios medios informamos las formidables cantidades que por concepto de publicidad cobra Joaquín López-Dóriga (y lo hicimos, por cierto, sin falsear cheques como hizo el reportero de Proceso). ¿Para cuándo y quiénes serán los cambios? Eso no se decide todavía. Pero lo cierto es que difundir lo que ya se sabe no es hacer periodismo, inventar o adivinar menos lo es.
