Al cumplirse cinco años de la llamada Primavera Árabe, Túnez, el país donde se originó el movimiento para pugnar por una mayor democracia en los países de la península arábiga, se encuentra en una situación de emergencia. A la amenaza terrorista se suman las protestas sociales en diferentes ciudades, que han llevado al Gobierno a decretar este viernes el toque de queda a nivel nacional desde las ocho de la tarde a las cinco de la mañana, según ha anunciado el Ministerio del Interior en un comunicado.
En tanto, el primer ministro Habib Essid, ha señalado que la democracia en la nación es irreversible, pero al mismo tiempo asegura que no disponen de soluciones mágicas para arreglar los problemas y dar empleo a todos los ciudadanos.
Las protestas en las calles se agudizaron desde el pasado sábado cuando murió electrocutado un joven que protestaba por haber visto desaparecer su nombre de un concurso de contratación de profesores para la región de Kaserín, centro-oeste.
En los barrios pobres de la capital de Intilaka y Tadamen, dominados por salafistas, se produjeron actos de vandalismo, y robos a comercios y a un banco. En las últimas horas ha habido 16 detenidos en Tadamen, según reportan emisoras locales.

