El potente raticida que las semanas pasadas ocasionó la muerte de al menos 18 canes en la Condesa, no pretendía dañar a estos animales, según losprimeros peritajes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) el veneno fue esparcido en las inmediaciones de negocios de comida para combatir una posible plaga de ratas.
A raíz de los hechos, los peritos de la procuraduría descubrieron que decenas de roedores habitan en las jardineras, coladoras y algunos edificios del corredor Roma-Condesa por la alta concentración de restaurantes, bares y cafés, por lo que presumen que algún vecino o comerciante esparció el veneno sin pensar en el daño que ocasionaría a los perros.
Al día de hoy ya se analizaron las cámaras de vigilancia de los alrededores de los parques y no encontraron indicios que hagan suponer que una persona colocó el veneno para dañar a los canes,la hipótesis más concreta es que raticida fue esparcido mediante una fumigación.
Y es que las autopsias practicadas a tres perros revelaron que todos ingirieron el mismo tóxico que provocó su muerte en aproximadamente dos horas. Los peritos de momento también analizan el raticida que se utilizó para acreditar o descartar que alguna autoridad lo usó como parte de un programa de control de plagas.
(Con información de El Universal)
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