El apagón intelectual de Javier Corral

A mí también, como le ha sucedido a muchos otros, el senador Javier Corral, promotor de la libertad de expresión, me bloqueó de las redes sociales. Ese es el perfil del político del PAN, evade el intercambio que no le hace eco a su empleo profuso de adjetivos y proclamas. Por ejemplo ahora, cuando el legislador –y sus seguidores– otra vez reducen un tema complejo como la transición análoga al puerto digital a una conjura de Televisa.


 


Lo digo de otra forma, Javier Corral experimenta algo así como el apagón de la inteligencia y la ética. La inteligencia porque no atina a ver que esto trata de una política pública fallida cuya trayectoria comenzó desde la administración del presidente Vicente Fox, hasta nuestros días, y falta de ética porque en vez de hacer el reclamo al gobierno federal y al Instituto Federal de Telecomunicaciones endereza las baterías contra su adversario de siempre (aunque, como siempre, también silencie respecto a ostensibles irregularidades como la que implica la alianza ilegal entre Dish y Telmex).



 


El senador organizó un foro en el Senado, hoy a las cinco de la tarde, para el que convocó a los expertos de siempre, es decir, a los que coinciden con él en todo, es decir, no invitó, no lo hace nunca, a quienes tienen puntos de vista diferentes porque para Corral todos ellos tienen alguna encomienda inconfesable. La división entre malos y buenos (donde él es parte de los buenos, desde luego) integra una de sus fórmulas para descalificar al otro y simultáneamente autoelogiarse.


 


No deja de ser curioso que un político que se dice opositor al gobierno federal defienda al gobierno federal con tal de enderezar sus baterías contra el enemigo de su causa. En tal ruta no importa que 33 televisoras públicas no estén en condiciones de librar el apagón o que más de ocho millones de personas pueden quedarse sin señal de televisión abierta y menos importa el hecho de que, en efecto, esté en riesgo la competencia de otros actores por la irresponsabilidad del gobierno. Lo que interesa a Corral es afianzar su imagen y, para ello, nunca le han faltado seguidores que, como él, ya renunciaron a pensar.

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